2.300… y bajando

Escrito por: Rubén Oliva

jueves, 04.11.2010

El pasado sábado tan sólo 2.300 personas se dieron cita en el Carlos Belmonte. La entrada es fiel reflejo de la situación por la que atraviesa este club en los últimos años.

Es cierto que la masa social del Alba es una de las más bajas de la categoría y que, quizás, no sabemos valorar suficientemente lo que significa tener a nuestro club 20 temporadas seguidas en el Fútbol Profesional.

Pero con el 2010 a punto de llegar a su fin, y si echamos la vista atrás, comprobamos la espantada de aficionados al Belmonte en los últimos 5 años y como todo, tiene su explicación:

En el último lustro, han pasado 3 presidentes con sus respectivos consejos por la Avenida de la Estación: Contreras, Ubaldo y Candel. En este plano hemos sufrido:

– Dejar morir al equipo en Primera división, sin aprovechar la estancia en la máxima categoría para reducir deudas, todo lo contrario.

– Demandas y visitas a los juzgados para “aclarar” la gestión de Ángel Contreras

– Tensiones por la presidencia, denuncias de jugadores por impagos, maltrato a la prensa y un Consejo que hace del Albacete su particular “cortijo”, dando lo deportivo a las amistades y llevando al club a los peores números de su historia en Segunda.

– Gestión nefasta del actual Consejo en su primer año, confiando la gestión a veteranos del fútbol que casi llevan al Alba a 2ª B y aumentaron su deuda, mientras, al mismo tiempo, los ex dirigentes cargan contra éstos tratando de enfrentarlos a la opinión pública sirviéndose de diferentes medios. Ante esto, el Consejo presidido por el reconocido madridista Rafael Candel, no dice nada y encamina su segundo año de sufrimiento desde la falta de transparencia y repitiendo errores deportivos.

Por el banquillo, desde que empezó el año 2005, han pasado: José González, Martín Monteagudo, Ferrando, Quique Hernández, Máximo Hernández, Juan Ignacio Martínez, Pepe Murcia, Julián Rubio, David Vidal y Antonio Calderón. 10 entrenadores en 5 años, todo un récord. 

La consecuencia de todo ello: empezamos el lustro con 15.000 espectadores para ver un Albacete 0-0 Rácing en Primera y de momento, lo dejamos con 2.300 para ver un insoportable Albacete 1-1 Girona que deja al equipo a un punto de la 2ª B.

Es evidente que no podemos soñar con mantenernos en Primera eternamente, pero ése no es el motivo de la sangría de asistentes al coliseo blanco.

Desde aquel día, se han pedido innumerables esfuerzos a la afición ante situaciones críticas: marchas blancas, caravanas, concentración de aficionados en entrenamientos, partidos clave… Y cuando se ha necesitado a la afición, ésta no ha fallado.

Hace sólo 4 meses se daban cita 1.500 albaceteños en el crucial partido de Cartagena, casi los mismos que acudían al Belmonte el pasado sábado.

Ante una plantilla con enormes carencias, sin nada que ilusionase a los abonados (aun recuerdo las 23.59 h. del último día de mercado confiando en el fichaje de algún futbolista de cierto nivel, cosa que evidentemente no se produjo), y sin ningún aliciente en la campaña de abonos, se consiguió mantener el número de socios del año pasado.

Pero tras sufrir partidos como el del Alcorcón, Granada en Copa, Ponferradina o el del Girona; partidos que vienen de 5 años de profundos sinsabores (las únicas alegrías llegaron por conseguir la permanencia, algo que dada la historia reciente del fútbol español, es lo mínimo exigible para esta entidad), provoca que la gente esté cansada.

Porque acudir al Carlos Belmonte hoy por hoy es ya un acto de fe. Es casi como quien va a ver una peli española: se gasta el dinero, hace el esfuerzo de ir, y todo eso a sabiendas de que difícilmente verá algo que merezca la pena. Porque por cada albacetes dos-betises uno verás quince albacetes cero-ponferradinas uno

Y la afición se cansa, normal. Se cansa de tantos disgustos, de tantos bodrios de partidos, de tanto problema social y extradeportivo, se cansa de que le justifiquen todo lo malo por lo mal que está la economía cuando la temporada pasada subió a Primera el club con menos presupuesto, de que se vaya el probablemente peor Consejo que ha pasado para que llegue otro que cada día hace mejores a los anteriores… se cansa de que con ese juego, con esos despejes en el área pequeña, con esos jugadores no yendo a presionar al portero cuando no estás ganando a un Girona con diez en tu campo, con esos ataques de entrenador del incapaz Antonio Calderón… se cansa de que todos los años sea igual, de que nuestro Alba siga echándolos a patadas para después suplicarles su apoyo cuando la situación es extrema… y normal que se reduzca el número de espectadores, normal.

Porque los 2.300 del otro día no son culpa del puente, ni del horario (aunque también mosquea ya jugar siempre los sábados), ni de la tele, ni del rival, que también. La culpa principal es del agotamiento que viene sufriendo la afición del Albacete, porque ya son muchas temporadas regresando a casa enfadado, helado de frío y sufriendo por el gris panorama deportivo que tiene nuestro Albacete. Porque un aficionado albaceteño se recuerda un 30 de octubre de 2006, y se verá igual que un 30 de octubre de 2008, o un 30 de octubre de 2010. Y todo tiene un límite. Por eso, por la Avenida de España cada vez bajamos menos apretados al acabar los partidos…