Escrito por: Rubén Oliva
miércoles, 17.08.2011
Ya está aquí una nueva temporada para el Albacete Bpié. El próximo domingo echará a rodar el balón en el Coliseum Alfonso Pérez… para jugar contra el Getafe B.
Se hace duro, pero la realidad es que la temporada 2011/12, tras mucho tiempo mereciéndolo, el Alba la afrontará en 2ª B.
La pasada temporada se completó la peor en la historia del club. Prácticamente era imposible hacerlo peor. Malos fichajes en verano (incluido el del entrenador que no quiso a gente sobradamente preparada y conocida en el club), locura invernal del presidente con 8 fichajes, cambios en el banquillo, jugadores que ya estaban de vuelta y tuvieron unas vacaciones pagadas en Albacete, un Consejo dividido, una afición con un desinterés en aumento… El resultado fue el conocido por todos: descenso bochornoso como colistas de la categoría de plata.
Aquello, que sin duda puede considerarse la peor noticia en la historia reciente de la entidad, ha supuesto sin embargo, un cambio para bien en muchos ámbitos.
Desde que se produjo el fatal desenlace clasificatorio, los consejeros interesados en seguir, dejando a un lado la convocatoria tardía de la Junta –que, sin embargo, les aseguraba su propósito de seguir gobernando- o cuestiones como el sí pero no con Carcelén o el affaire con Mario Simón, han tomado, en general, decisiones positivas.
La primera es, sin duda, la llegada de savia nueva al Consejo. La presencia de los Honrubia y compañía ha supuesto la entrada de aire fresco a una entidad demasiado acostumbrada ya a ser dirigida siempre por las mismas caras y las mismas y en muchos casos anticuadas ideas.
Otro gran acierto ha sido el fichaje de Gómez. Se ha optado por hacer un proyecto a 3 años, lo que lleva unida la necesidad de digerir ciertas dosis de paciencia a lo largo de los próximos meses. El nuevo mánager general ha confeccionado el equipo (dentro de las posibilidades económicas de una entidad deudora) y ha optado por rodearse de gente de su confianza. Se acabaron las experiencias del presidente jugando a hacer los fichajes o consejeros más dados a dar exclusivas que a hacer su labor de cerrar a gente válida.
El Alba no tiene mucho tiempo para volver al Fútbol Profesional pues cada temporada que pase reducirá ingresos y aumentará obligaciones con sus acreedores. Pero se ha optado por Gómez y en él hay que confiar. En él y en su equipo confeccionado con una celeridad nunca vista por la Ciudad Deportiva y que dicho sea de paso, no es mal equipo y optará a estar ya entre los 4 primeros esta temporada.

El cambio en este nuevo Alba se ha hecho más evidente al ver a la afición. Para empezar, por fin se ha hecho una campaña de abonados como Dios manda. El Proyecto 10.000 y el “si no queda satisfecho le devolvemos el dinero” está cuajando y el ritmo de abonados hace soñar con crecer en número de socios después de muchas temporadas de caída.
Esto ha venido acompañado por un meritorio movimiento de las peñas de los Goles que, en principio, supondrá más colorido y ambiente en un Belmonte que languidecía estas últimas temporadas. Otra iniciativa a destacar (amén de la inédita decisión de obligar a jugadores, consejeros y empleados a hacerse sus abonos) ha sido la de los voluntarios. Animatium ha dado con la tecla y de la mano de los aficionados más fieles (imprescindible el recuperar al público joven) se está lavando la cara a un club que de una vez parece dispuesto a acercarse a la ciudad y a su gente.
La dinámica ahora es tal que hasta tenemos un patrocinador de nivel mundial que cuando más falta hacía ha demostrado que de verdad quiere al club del murciélago.
En realidad todo esto queda en manos de que la pelota quiera entrar o en que Ortuño descubra cómo se marcan goles contra nosotros o todavía le lleve un poco más de tiempo, pero en Getafe allí estaremos, porque, y esto también es nuevo, el club ha decidido poner autobuses gratuitos a sus aficionados. Definitivamente algo ha cambiado en la Avenida de la Estación.