Escrito por: 5 más el descuento

martes, 28.02.2012

Todo comenzó en el cole, en el Federico Mayor Zaragoza. Y todo gracias a un programa que realizó Radio Albacete desde el salón de actos. Íbamos tres por clase y a mí no me tocó ir. Pero le dije a mi tutor, don José Antonio, que uno de esos tres compañeros no venía. Conseguí estar, aunque luego me llevara bronca.

Si soy sincero, no le hice mucho caso al programa. De hecho, sólo tengo dos recuerdos. El primero, que uno de los jugadores que nos acompañó fue Rodri; el segundo, mi pregunta: “¿Cuántas ligas tiene el Albacete?” Fue mi primer contacto con el Alba.

En 2008, en un arrebato, rompí mi carné de socio. No me sentía identificado con la forma de actuar de aquéllos. Por entonces Villa me abría la radio. E hice mía una de sus reflexiones: la institución la hacen las personas.

Juan Ignacio Martínez me hizo ver la cara positiva. Podía ser una época regularcilla, pero había que estar con el club por gente noble como Ferre y Pedro. ¿Quién no se identificaba con ellos?

Esa misma temporada tuve la fortuna de conocer a Pedro Martínez Bravo. Fue en agosto, en el típico bolo veraniego. Y fui a contarle mi historia. El bueno de Pedro nos sacó un par de ‘picnics’ y estuvo encantador.

Cada vez que nos encontrábamos me sacaba una sonrisilla y me daba ánimos con lo de periodismo. En el fondo mi madre y él son los únicos que han insistido cuando todo el mundo echaba tierra sobre mis ilusiones.

La última vez que hablé con él fue en la cafetería de la ciudad deportiva. Me dio mucha lástima porque era la primera vez que lo veía desde su enfermedad. Físicamente se encontraba muy desmejorado. Y estaba solo, en un rincón.

La cabeza, eso sí, le funcionaba. Y pese a que yo llevaba dos años viviendo fuera de Albacete me recordaba muy bien. El periodista. Me preguntó cuándo iba a presentar ‘El larguero’. Me compara con De la Morena.

Me gusta escuchar a Pedro. Siempre me pregunta mi opinión sobre las cosas. Le gusta escuchar. Apenas han sido unas pocas veces, pero a mí me hace sentir especial que alguien que lo ha sido todo me tenga en cuenta. Supongo que por eso y por muchas cosas más ha sido y es tan respetado, querido y admirado.

Vamos, Pedro. Sé que no todo es fácil. Pero lucha. Te quiero.