Quién mejor venza los miedos, muchas veces se llevará el gato al agua

Opinión

LA FIRMA DE SERGIO LÓPEZ MILLÁN
El viaje por la competición es duro. Jornada a jornada, se pone a prueba a los jugadores en cada paso por este largo camino de 42 historias diferentes. Para ello hay que disponer de una buena fortaleza mental. Siempre habrá que tener en cuenta las características de la personalidad de cada individuo, pero el día a día del equipo, debe enriquecer con constancia y perseverancia, la visión positiva ante las adversidades.

El mayor enemigo del jugador, es muchas veces el propio jugador, no el rival que tenemos enfrente cada jornada, ni mucho menos. Sus dudas, sus miedos, sus inseguridades, se interponen en el camino de la confianza, que no es más que un colchón mullido confortable por el que se avanza en la competición. Por tanto, siempre habrá un punto de partida en el que los jugadores buscaran superar sus temores, que el desafío semanal de la competición, siempre produce.

Cuando se trabaja duro, y se tiene compromiso, los jugadores ya sin darse cuenta comienzan a desarrollar una actitud y mentalidad ganadora. De un buen entrenamiento, debe nacer un fuerte sentimiento de identidad fácilmente identificable.

Evidentemente los tropiezos inevitablemente, o evitablemente quizás, llegan y el Alba sumó 7 semanas consecutivas sin conseguir la victoria. Lo único que se consigue con esto, es retrasar la evolución y ahí, el jugador, con su mentalidad resistente o poco resistente podrá demorar o acelerar el éxito. Por eso, las alegrías y las tristezas siempre durarán lo que nosotros queramos y nuestra obligación, es olvidarlo todo lo antes posible.

Los jugadores de fútbol tienen que pensar, luego sentir y por último actuar, no hay otro orden, el juego siempre pondrá a prueba: al talento, los pensamientos, las emociones y quien mejor venza los miedos, muchas veces se llevará el gato al agua.

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