Entrevista con Víctor Moreno en exclusiva

Escrito por: Hugo Piña

viernes, 23.09.2016

Primera parte de la entrevista en profundidad que concede el director deportivo del Albacete Balompié tras finalizar el mercado veraniego, en donde nos ha ahondado de cómo se ha desarrollado el mismo, pero en el que también ha querido relatar a 5maseldescuento.es cómo vivió el descenso de la temporada pasada. Horas, horas y más horas delante de ordenadores, teléfonos y casi cualquier dispositivo electrónico que pueda servir a la hora de analizar todos los aspectos deportivos y no tan deportivos en el rendimiento del futbolista. Así, Víctor Moreno Soler nos recibía en su despacho de la ciudad deportiva en la que ha sido su pretemporada más exigente como profesional del balompié.

Y es que muchas han sido las incorporaciones que se han tenido que cerrar en apenas dos meses, puesto que la ‘limpia’ fue total en una plantilla en la que se confió para seguir elevando el nombre del Alba en el fútbol profesional pero que, no dio sus frutos.

Por ello, el trabajo de la secretaría técnica este verano ha sido enorme, con la presentación en primer lugar de un nuevo entrenador y un nuevo cuerpo técnico que sustentara a una remozada plantilla. Unos jugadores que por cierto llegaron al club de manera escalonada, teniendo el propio Víctor Moreno que sentarse casi cada semana del pasado verano en la sala de prensa. Así las cosas, cerrado el mercado y tras unos días de merecido descanso familiar, el conquense nos abría las puertas del que ha sido, es y será su lugar de trabajo en las instalaciones del equipo albaceteño.

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Víctor Moreno posando sobre el césped de la Ciudad Deportiva | Hugo Piña

¿Ha pasado Víctor Moreno del cielo al infierno, en un campo como el tuyo y de venir de gestionar fichajes de cientos de miles de euros a tener que volver a realizar gestiones como las que tienen lugar en una división tan olvidada como la Segunda B?

Es un paso desagradable. Pero antes que, para mí, creo que lo es para el aficionado principalmente. Creo que para el club también, pues se estaban llevando a cabo una serie intervenciones a nivel institucional que le estaban permitiendo eliminar parte de esa deuda contraída tiempo atrás. El descenso es algo que merma mucho esta disciplina. Para mí, como director deportivo también, ya no solo las posibilidades económicas si no por las posibilidades de desarrollar tu trabajo profesional son menores.

Una vez que se ha cerrado el mercado de fichajes y creado cierto poso en lo que se ha fichado, ¿qué valoración haces de la plantilla confeccionada?

Estoy moderadamente satisfecho, porque las opciones que nos marcamos como prioritarias nos hemos encontrado el éxito en la mayoría de ellas. En un 90% de las operaciones, por lo que al final uno siente esa pequeña satisfacción porque cuando hacemos las cosas las hemos pensado mucho. Las hemos valorado y barajado en ciertos aspectos a la hora de incorporar jugadores y lo cierto es que estoy contento con la plantilla, con el equipo y seguimos mirando puntos débiles donde podemos mejorar. Es evidente que un director deportivo siempre tiene que estar en constante movimiento y observación. Tenemos una ventana de invierno para poder subsanar cualquier error que hayamos podido cometer, pero en líneas generales estoy bastante contento.

¿Por qué José Manuel Aira y no otro? ¿Qué tiene él que no tengan otros entrenadores?

Tuvimos una serie de entrevistas con varios candidatos, donde conocía –a título personal- a todos de puertas para afuera y queríamos conocer un poco la metodología o el día a día. Aparte de elaborar una serie de informe en base a terceras personas, queríamos conocerlos mirándolos a los ojos lo que era la dinámica habitual de estos técnicos. El porqué, a groso modo tengo que decir que fue el que mejores sensaciones nos dejó en las entrevistas personales. A partir de ahí, Aira tiene una metodología que se asemeja bastante a lo que yo, como director deportivo deseo para el Albacete Balompié. No solo él, si no la gente que le acompaña, de estar diez o doce horas en el club con un análisis exhaustivo de su equipo y de los rivales. Esto no te garantiza el éxito, pero te hace minimizar los riesgos; yo prefiero fiarme de una persona que intenta tener todos los cabos atados a alguien que lo deja a la inspiración puntual de un jugador.

En el Alba se ha dado una situación extraordinaria este verano, en donde ningún futbolista del curso pasado con ficha profesional continuará vistiendo la elástica del Alba, ¿por qué?

Esta pregunta creo que tiene que ser respondida en compendio junto con el consejo. Creo que nosotros habíamos iniciado hace dos o tres años un proyecto muy bonito, apasionante y que nos ponía este mismo año en un lugar interesante en la liga de fútbol profesional de haber logrado la permanencia. Pero lo cierto es que hemos dado un paso atrás, y creo que lo que necesitaba el club, la afición y hasta los profesionales que continuaríamos al frente de la dirección deportiva era aire fresco. Sinceramente creo que esto se agradece, veníamos de situaciones del pasado algo viciadas. Al final todo esto creo que solo podría generar cierta polémica cuando los resultados no fuesen bien, y por eso entiendo que darle frescura al proyecto era lo adecuado.

¿Ha sido para la secretaría técnica este uno de los veranos más ajetreados, y no solo a nivel deportivo sino también a nivel personal?

Es un trabajo que en ese sentido es duro, y que este verano ha sido muy exigente. Pero no solo por la cantidad de operaciones que hemos tenido que realizar. Han sido diecisiete incorporaciones, más las salidas de algunos jóvenes y de alguna incorporación que hemos tenido que recalificar dentro del club como el tema de Carrasco. Al final ha sido un verano bastante ajetreado, en el que de puertas hacia afuera lo que se ve es la foto con el jugador dándonos la mano e iniciando una nueva etapa.

El año pasado fue un curso deportivo para olvidar en un Alba que perdió la categoría, volviendo así al lodazal de la Segunda B. ¿Salió algo bien el año pasado?

Tantas y tantas noches le he dado yo vueltas a todo esto.  Yo a título personal creo que me he dedicado a cuerpo y alma, como la gente que trabaja conmigo, porque las cosas saliesen hacia delante. No fuimos capaces de enderezar el rumbo del equipo, y todavía no encuentro respuestas claras que yo pueda darle a la afición. Nos habremos equivocado muchísimo, porque cuando un equipo desciende, se comprueba que hay muchísimos errores detrás de todo eso. Creo que también el infortunio nos penalizó; el Alba el año pasado tuvo poca suerte, sobre todo a nivel de lesiones en donde cada jornada, dos, tres o cuatro jugadores no podían contar para la competición. Esto acabó mermando al equipo, que manejaba uno de los presupuestos más pequeños de la categoría. Creo que por ahí se podría explicar parte del fracaso, sin olvidar que nos equivocamos en la confección de la plantilla, en la metodología, en el día a día. Hemos hecho lectura a partir de ahí para intentar aprender de esas situaciones que no manejamos correctamente para que no vuelvan a suceder.

Parte del entorno escenifica ese fracaso en una fecha, que fue la destitución de Luis César Sampedro como entrenador, tras casi tres años del Albacete Balompié. ¿Se tardó demasiado en su despido?

En este tipo de situaciones uno nunca sabe qué hubiera pasado. Ahora podemos realizar miles de conjeturas, pero de tomar una determinación como esta nunca es fácil. Un entrenador que con un grandísimo fútbol nos ascendió, nos mantuvo en la categoría… Quién sabe si Luis César hubiese continuado si el equipo se hubiese salvado, si Luis César hubiese salido antes… Hablar de este tipo de cosas ahora no merece la pena, aunque evidentemente fue un momento dramático para todo el mundo. También para mí, por la relación que me unía y que todavía me sigue uniendo. Pero desde la comisión deportiva se tuvo que tomar esa decisión y siempre pensando en el bien del Albacete Balompié, que de eso no me cabe ninguna duda.

¿Se siente Víctor Moreno responsable de ese descenso?

Si no me sintiese responsable de ese descenso, no me podría sentir responsable de cada domingo de los éxitos o fracasos del equipo. Una posición como la mía, independientemente de que tengas gente al lado como el entrenador o el consejo, creo que requiere un gran compromiso y también una gran personalidad para aceptar este tipo de retos. No sirve de nada intentar trabajar de una forma coherente, ordenada y metodológica y cuando llegan los malos resultados intentas tirar balones fuera. Lo que no se puede decir ahora es que Víctor Moreno no formó parte del equipo que descendió, lo tengo muy claro. También tengo muy claro que quiero arreglar lo que estropeamos cuanto antes, y para ello nos estamos dedicando. Me siento culpable y partícipe de lo que sucedió.

¿Entiende las críticas recibidas hacia su persona? ¿Hay alguna que le haya podido doler más?

Las entiendo perfectamente. En este mundo al final mandan los resultados, porque yo puedo estar aquí trabajando doce horas diarias y siete días a la semana, que si el domingo al final no sacamos los tres puntos a mí me van a valorar por eso. Y así tiene que ser. Las críticas me gustan siempre que sean constructivas, hay situaciones que en el ámbito personal pueden doler un poco más pero que, cuando llevas tanto tiempo trabajando en esta profesión intentas extraer las opiniones positivas e intentar extraer esas críticas que pueden ser un poco más hirientes y negativas.