Recordando 2016… un 25 de mayo llegó la vuelta al infierno

Descenso en Ponferrada

Marcos Martínez

Desde incluso la pasada temporada se vino diciendo que este segundo año el Alba iba a ser mejor equipo, jona-sampeque sus jovenes jugadores notarían la experiencia de una compleja permanencia fundamentada en una gran segunda vuelta del curso anterior. Que no era precisa una revolución en la plantilla y donde ilusionantes fichajes como los de Jona (mimado desde pretemporada), Santi Jara o Juan Carlos debían apuntalar a un equipo llamado a alcanzar progresivamente cotas mayores. El tiempo ha terminado dejando en evidencia la secretaría técnica de un Víctor Moreno triunfante en el pasado, pero que debe asumir su gran parte de culpa en este descenso.

Decía recientemente Juan Carlos que un avance a lo que iba a ser la temporada se vio en la cita inaugural en Tarragona, donde se dejó escapar un 0-2 en el tiempo de descuento. hugo eyre porteroNo obstante, el equipo tuvo un aceptable inicio de temporada, con muchos goles, tanto a favor como en contra. Por semanas incluso se llegó a hablar de play off, y en dos ocasiones se llegaron a sumar de forma consecutiva 7 puntos de 9. El equipo salvó puntos importantes en campos como Miranda o Vitoria y parecía sobreponerse a otra de las constantes en la temporada: las frecuentes lesiones. Especialmente significativa fue la situación en la portería, donde en apenas 7 jornadas tuvieron que intervenir Juan Carlos, Dorronsoro, Héctor Pizana, Hugo Eyre y Dani Mallo.

Dolorosa e inesperada fue la derrota de la jornada 13 contra Tenerife, cuando más ilusión había tras haber derrotado al entonces líder Córdoba. Sin embargo, el comienzo del fin llegó tras la jornada 15, donde la mejor jugada de la temporada, de Samu, permitió derrotar al Elche. Entonces el Alba ocupaba la zona media con 19 puntos, pero desde entonces (29 de noviembre) y hasta la llegada de Ferrando (19 de marzo) se olvidó de ganar en casa, donde hasta entonces había conseguido la casi totalidad de sus puntos. Simbólico fue también que el declive diera inicio tras el anuncio de la renovación de Víctor Moreno y Sampedro, éste último hasta 2018, en un acto que se presentó como el lanzamiento de un Alba ambicioso que hablaba de cotas mayores en un medio plazo.

Entre medias, la única alegría llegó ante el Bilbao Athlétic, al que se derrotó en el último minuto. Esa victoria, y también la lograda in extremis en Córdoba, han sido las únicas logradas fuera de casa por un equipo absolutamente incapaz lejos del Belmonte. La primera vuelta, gracias especialmente a las rentas, se logró salvarla con una aceptable cifra de 23 puntos, tres más que la zona de descenso.

Pero el inicio de la segunda volvió a dejar en evidencia a un equipo victor moreno neuton fede curtoque no se encontraba desde noviembre, que no sabía cerrar los partidos (dolió mucho el 2-0 que empató el Oviedo en los últimos quince minutos), que iba dando vida a los rivales más necesitados y que ante los rivales de su Liga no sabía ganar (escoció mucho el 3-1 de Huesca y el 2-0 en Llagostera). Además, definitivamente los fichajes de invierno tampoco sumaban nada, y especialmente chirriante fue el fichaje de Neuton. Se apostó por no gastar mucho en enero y, aunque no han estado por debajo de la media, Fede Vico y Curto tampoco eran lo que necesitaba el equipo.

Para colmo de males, el gol que sí había a principios de temporada se acabó perdiendo. Los delanteros solo sabían marcar de penalti, el fichaje de Jona acabó siendo criticado a diario mientras, sin embargo, permanecía en un once titular porque no había nada mejor, y los extremos no sumaban nada. El resultado es que entre la victoria de Elche y la de Osasuna, en 14 partidos, solo se anotaron 8 goles.

garrido emocionado lágrima lloraLa derrota en Zaragoza, el 12 de marzo, supuso que un emocionado Garrido tuviera que prescindir de Luis César Sampedro como entrenador del Alba, tres años después de su llegada. Solo quedaban trece partidos para el final, pero la llegada de un entrenador que se considera del Alba, César Ferrando, dio algo de ilusión. Cogió al equipo antepenúltimo con 26 puntos, a 6 de la permanencia, y aunque pareció cambiar algo e implantarse un mayor orden defensivo, el inesperado 0-3 contra Girona (favorecido por las decisiones arbitrales que, sin ser excusa, también han perjudicado) y la pésima imagen en Valladolid terminaron por hacer ver a todos que el descenso era cuestión de tiempo. El técnico valenciano no fue capaz de cambiar una mentalidad de unos jugadores que, como él mismo dijo, tienen en la cabeza un juego distinto al suyo. Con Ferrando, el Alba defiende mejor pero es inoperante en ataque y da la permanente sensación de que terminará concediendo ese gol que le obligue a no poder aspirar a más que una honrosa derrota.

Hoy se ha hecho matemático el descenso del Alba, dos años después de su vuelta al Fútbol Profesional. En el horizonte un mar de dudas, y lo peor, es que las que menos parecen ser las deportivas. Pues que el descenso sea lo único que le suceda a este club, justo en la celebración de su 75 aniversario.

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