Me encanta Rafa Gálvez

Opinión de Rubén Oliva

Estaba viendo el partido del Sestao- Albacete el pasado domingo cuando, con 1-2 en el marcador y tras una grave pérdida de Adri Gómez que pudo costar muy cara, me fijo en la tremenda bronca que un jugador del Alba estaba echando al capitán por ese error. No podía ser otro, era Gálvez. El líder en la sombra de un equipo que tiene ahí, en la línea que divide tu retaguardia de tu explosivo ataque, al faro de casi dos metros que marca los tiempos de este Albacete. Un jugador con el que físicamente no te las querrías ver jamás en el cuerpo a cuerpo, ese tercer central que tiene gran parte de responsabilidad en los pocos goles encajados, una torre en el juego aéreo y un tipo capaz de partirse la cara por la camiseta que lleva.

Rafa Gálvez es compromiso. Lo es en el campo donde se nota que mataría por todos y cada uno de sus compañeros (él pone la cabeza donde otros no meterían ni el pie), pero también fuera. El que lo siga en redes sociales verá los vídeos que sube cada vez que va a entrenar escuchando su musiquita, bromeando con compañeros, fisios, técnicos… generando buen rollo y haciendo piña. Rafa es ese tipo de jugador que nunca sale en las portadas porque no hace hat tricks o se va de cuatro y pone centros que son medio gol, pero con más jugadores como él el Alba habría padecido menos esta última década. Jugadores que sé que, por ejemplo, si te eliminan en un play off van a llorar porque les jode perder y sienten lo que hacen y la casa donde están. Rafa es de éstos, me encanta.

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