Opinión: No solo son buenos, además están comprometidos con el escudo

Opinión de Rubén Oliva

Con la llegada del mercado de invierno, los rumores sobre posibles salidas de los más destacados jugadores de la primera vuelta del Alba rumbo al Fútbol Profesional se dispararon. Enseguida nombres como Gálvez, Carnicer, Aridane o Tomeu salieron a la palestra como pretendidos por clubes de superior categoría, y ello nos llevó a más de uno a esperar con impaciencia la noche del 31 de enero y el cierre del mercado. Lo peor que podía pasar a una plantilla que ya había puesto velocidad de crucero era la pérdida de alguna de sus piezas clave. Pero no solo tal extremo no se produjo, sino que además nos permitió comprobar el alto grado de compromiso que estos jugadores tienen con el proyecto.

Cuando escuché a Tomeu Nadal -el portero menos goleado de España, y sí, lo tenemos nosotros- decir que de aquí solo se iría si la oferta le solucionaba la vida y hace unos días insistir en que “no quise ni escuchar ofertas”, el grado de simpatía que tengo por estos jugadores creció ostensiblemente. En el Alba hay un nutrido grupo de jugadores que podrían estar en Segunda perfectamente, pero su ilusión por el proyecto es incuestionable. Ni siquiera los cantos de sirena que les han llegado en enero han podido con la unión de un bloque cuyo buen rollo es patente y donde no se les sube a la cabeza sus destacadas actuaciones.

No solo son buenos, sino que además están comprometidos por el Alba. Atrás quedan jugadores que, pese al cariño de la afición, tenían menos sentimiento del que parecía y que, por ejemplo y sin ir más lejos el año pasado, quedaron retratados. Alguno incluso era de la tierra (Albacete y alrededores), pero con jugadores como los actuales mejor que se queden donde están.

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