Parte 2/2: José Miguel Garrido, presidente del Alba, 1252 días después

Desde la liquidación

El 26 de febrero de 2015 el Albacete Balompié pasó a manos del administrador José Ángel Muñoz, al tiempo que Garrido no daba pistas sobre lo que podía suceder: “no especulo sobre el futuro, habrá que ver cómo avanza el proceso. La desaparición del Alba es una posibilidad muy cierta pero hay más vías”.

Pero la situación dio un giro radical cuando el club solicitó revertir su propia liquidación, algo que fue estimado por la Audiencia Provincial a finales de mayo. Para dicha reversión, el club se apoyó en tres causas: el compromiso de los principales accionistas de acudir a una ampliación de capital 1.025.000 euros, el de la Diputación Provincial de firmar un convenio hasta 2018 que garantice ya una aportación de 590.000 euros y también se comprometía la empresa ONLY ONE WAY S.L. de aportar de inmediato 500.000 euros si se frenaba el proceso de liquidación del club. De esta manera, el poder volvió a manos de Garrido, tras la gran jugada jurídica, y además en lo deportivo se confirmó la permanencia tras la gran reacción de Sampedro y los suyos.

En junio de 2015 la Diputación aprobaba, no sin polémica, el convenio de casi 600 mil euros con el Alba, mientras una nueva y acertada campaña de abonos era lanzada pensando en el segundo año en Segunda. Además ese verano, los inversores hacían frente a la necesaria ampliación de capital para seguir en la LFP: más de un millón de euros suscritos por tres empresas.

Los problemas con la Diputación comenzaron a surgir cuando Agustín Moreno en octubre de 2015 inició un expediente de lesividad para tratar de anular el convenio con el Alba aprobado en su día en Pleno. Garrido respondía entonces que “Moreno lleva 4 meses diciéndonos que quería pagar, la mentira es muy grande”. En diciembre sin embargo alcanzaron un acuerdo: la Diputación pagaría 120.000 euros anuales a la Fundación.

La emoción de Garrido al echar a Sampedro

En diciembre se produjo la renovación de Sampedro y desde el club cada vez se era más ambicioso con lo deportivo, hablando de llegar a Primera en 3-4 temporadas. Sin embargo, el equipo no fue reforzado correctamente en enero y la situación terminó conduciendo a un pobre descenso, que tampoco Ferrando pudo evitar. El 14 de marzo de 2016 se vio a un emocionado Garrido en la despedida de Sampedro, técnico que aceptó no cobrar los dos años que le quedaban de contrato.

Aunque el descenso fue un golpe duro, el madrileño no dudó en afirmar en junio que “estamos absolutamente comprometidos con el proyecto; a la afición le garantizo que veremos al Alba en categorías superiores”, al tiempo que se elegía a José Manuel Aira como el nuevo técnico encargado de conseguir el ascenso. En el verano de 2016 lo más sonado fue el conflicto con la televisión autonómica, al no llegar al principio a un acuerdo y producirse el lanzamiento de un canal del club, un gran esfuerzo para un club en 2ª B.

Con sus más y sus menos con Hacienda (el caso seguía en los juzgados), la situación avanzaba institucional y deportivamente en calma. De hecho, el presidente dejó una de las imagenes de su mandato viviendo con la afición el histórico 0-6 en Toledo, molesto también con el escandaloso precio que el club local fijó a la afición albaceteña.

En enero de 2017 llegó el mayor varapalo judicial en su etapa de presidente ya que el Tribunal de Conflictos resolvió que Hacienda podía reclamar íntegramente su deuda de cerca de 2 millones, algo que obligaría a sus principales accionistas a hacer un nuevo esfuerzo, pero nada se ha sabido después sobre esto. En febrero estalló el escándalo con Santiago Cabañero (“nos ha mentido, no estoy para tratar con mentirosos”- dijo Garrido), y hoy, 29 de marzo de 2017, parece que el inversor que salvó al Albacete Balompié se marcha. Han pasado 1252 días; 3 años, 5 meses y 5 días después, Garrido dice adiós.

 

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