Recorrido de leyenda en la XIX ruta de senderismo de la Diputación, en Villarrobledo

Circuito provincial

Este domingo, día 14 de mayo, se celebró la decimonovena de las 38 rutas que la Diputación Provincial de Albacete organiza dentro de la IV Edición de Rutas de Senderismo. La ruta se denominaba “El sendero del Tiempo” en Villarrobledo, un recorrido en el tiempo a través de milenios, de siglos… Desde los albores de la humanidad y sus primeras manifestaciones culturales hasta llegar al siglo XXI y sus avances tecnológicos, como los modernos aerogeneradores para producir energía. Todo ello aderezado por la magia de leyendas ancestrales que hablan de tesoros, rapto de bellas princesas, bebedizos y encantamientos. Comenzaba  a las ocho de la mañana, desde un camino que sale en la CM3126, un trazado lineal, con una dificultad técnica baja, de unos 12,17 kilómetros de distancia y una duración aproximada de cinco horas.

El sol nos acompañó durante toda la ruta, que comenzaba por un camino en su margen derecha de la CM 3126 que se adentra hacia la zona del “Cerro de La Encantá”. Tras unos metros, dominados por tierras de labor en barbecho, llegamos a la Cañada del Canutillo, una de las muchas cañadas que existen en el suroeste de Villarrobledo y que son subsidiarias del río Córcoles o de otras cañadas principales, como la de Valdelobos.

Una vez cruzada la Cañada del Canutillo, el recorrido empieza adentrarse por caminos y sendas a través de zona de matorral y monte bajo. En la margen derecha del sendero encontramos un pequeño manantial, originado por las filtraciones de agua de lluvia o nieve que se produce en áreas donde los materiales permeables favorecen la penetración. Este pequeño manantial
es un abrevadero natural para el ganado y la fauna de la zona y suele ser muy frecuentado por jabalíes que lo aprovechan, además, para revolcarse en el barro.
Nos encontramos con una calera de tipo tradicional, en muy buen estado de conservación, utilizada desde la antigüedad para la obtención de cal viva u óxido de calcio mediante el calcinado de piedra caliza o carbonato de calcio (CaCO3). Esta calera, según trabajos de investigación, estuvo en uso hasta los años 70 del siglo XX, como bien nos indicaba Ana José Torres, técnico de turismo del ayuntamiento de Villarrobledo, quien nos iría informando con todo lujo de detalles  de todo lo concerniente a la ruta y su leyenda.

El campo estaba plagado de flores, que con la densa vegetación de monte,  mezclado con los verde de los campos de cultivo, creaban unos paisajes preciosos en estos días de primavera, que hacían el paseo más placentero.

Los ayuntamientos cada vez se esfuerzan más en complacer a sus visitantes, como es el caso de este de Villarrobledo, quien nos tenía preparado una gigantesca plancha para darnos un almuerzo contundente, huevos fritos, chorizo, lomo, chistorra, vino… q más se puede pedir.

Nos adentramos en la Reserva del  “Cerro de la Encanta” declarada como tal en 1987. Esta zona tiene un gran interés para el ecosistema y el mantenimiento de la biodiversidad, forma parte de la Red NATURA. La reserva tiene una superficie de 10 hectáreas y comprende tierras de cultivo de cereal de secano y monte de encinas aclaradas con abundante matorral.

También se encuentra un yacimiento arqueológico de la Edad del Bronce, datado en el Bronce Medio, dentro de lo que se denomina la Cultura de las Motillas o el Bronce Manchego, una subdivisión espacial por sus características específicas.

Nos contaba Ana José Torres, técnico de turismo, la leyenda de “La Encantá”, decía que en Villarrobledo, tanto la tradición oral como escrita habla de una bella princesa, que podría ser Dulciades según la leyenda escrita, que, raptada por un malvado príncipe, sufrió el envenenamiento de una bruja que la dejó en estado letárgico hasta que, una vez al año, cada noche de San Juan, despierta. Según la tradición oral de Villarrobledo en la madrugada de la noche de San Juan, con las primeras luces del alba la “Encantá” se sienta sobre una piedra junto a la salida de la cueva en la que permanece encerrada, y con los primeros rayos del sol se dedica a peinar su larga cabellera con un peine de oro y a arreglar su aspecto mirándose en un espejo también de oro. Se dice, además, que riega y cuida de unas extrañas flores que solo crecen en este lugar. Esta es una de las peculiaridades de la Leyenda de la “Encantá” de
Villarrobledo, une leyenda con realidad, ya que en el entorno del cerro crecen una serie de endemismos que no se dan en otros lugares. La espectacular y delicada belleza de la “Encantá” ha llevado desde tiempos inmemoriales a que los jóvenes de Villarrobledo quisieran verla. De este modo, un año tras otro la celebración de la noche de San Juan culmina con una visita al Cerro, donde montan guardia, ocultos tras los matorrales o piedras, para sorprender a la “Encantá” y poder observarla sin ser vistos, puesto que si ella los descubre y los mira a los ojos quedarían presos de un encantamiento y ocuparían su lugar.

Con esta bella historia continuamos  hacia  los parajes de Buenavista y El Tesoro. Seguimos en zona de leyendas. La etimología de teso, “cerro, elevación”, no está muy clara todavía, derivados suyos, como tesoro, los encontramos como nombres de lugares. En el caso de Villarrobledo, el topónimo que identifica este paraje como del Tesoro y la finca del Tesoro viene de antiguo, dentro de este paraje se localizan cuevas y fuentes naturales, como la Fuente del Espino, otro importante yacimiento arqueológico de la Edad del Bronce. Sin embargo, la realidad puede ser otra, en el  que la palabra tesoro solo sea un derivado de teso, “colina” ya que nadie se decide a descubrir dicho tesoro escondido.
Nos dirigimos ahora hasta el paraje de El Moral, que también forma parte de la Red Natura y está declarado Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) para el mantenimiento y la conservación de la biodiversidad. La parte última del recorrido discurre por el paraje de “Pasaconsol”, otro lugar de leyenda. Según la tradición oral el nombre del paraje tiene que ver con la presencia del lobo en esta zona.
La especie debía ser abundante, ya que según la leyenda este paraje tenía que ser recorrido y atravesado por los viandantes antes de que el sol se ocultara para evitar los ataques de los lobos.

Con un pequeño ascenso a lo alto del parque eólico concluye el recorrido a través del tiempo y de leyendas,  de los albores de la humanidad hasta estos gigantes molinos de viento, de proporciones impresionantes: entre los 80 y los 100 metros de altura.

Otra bonita ruta  de gran interés natural y cultural, en el entorno del famoso “Cerro de la
Encantá” que envueltos de leyendas y preciosos paisajes,  han hecho disfrutar a los cincuenta participantes de esta actividad,  gracias a la iniciativa de la Diputación Provincial de Albacete.

Las siguientes rutas serán dos, el próximo sábado,  día 20 de mayo, en Casas de Ves,  “Derrubiada del Cabriel”, con una  dificultad media, 19,5 km de distancia y cinco horas de duración, con salida a las 08:00h. desde la Caseta de Forestales en el paraje “Las Muelas”; y también otra el domingo, 21 de mayo, en Balazote, denominada “El Cuco y la Virgen del Puente” una ruta circular, de 14 kilómetros de distancia, una dificultad técnica baja, con salida a las 08:00 horas desde la Puerta Ayuntamiento del municipio.

 

 

 

 

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