Pétrola y El Bonillo fueron visitadas por los senderistas provinciales

Circuito provincial

Este sábado y domingo, días 5 y  6 de mayo, tuvieron lugar otras dos nuevas rutas de senderismo, dentro de la actividad que organiza la Diputación Provincial de Albacete para promocionar el turismo, el deporte y la cultura de nuestros pueblos.

Por un lado, el sábado visitaron Pétrola y su laguna, y el domingo se desplazaron hasta El Bonillo, donde debido a las últimas lluvias caídas también tenían lagunas allí llamadas “navas o navajos” y hasta flamencos. 

El sábado, los participantes recorrieron la ruta  denominada “Laguna de Pétrola”, circular, de 15 km de distancia, de dificultad baja y cinco horas de duración.

Tras el saludo del alcalde de Pétrola, Juan Gómez Morote, comenzaban a las 09:00, desde la ruta en Casa de la Cultura. Saliendo del pueblo atravesaron la comarcal 3211, punto kilométrico 16 y tomando un camino en buen estado que rodea la laguna por el lado derecho. Se adentraban en  la Reserva Natural de la Laguna salada de Pétrola, una cuenca endorreica con alto valor ecológico, donde habitan gran cantidad de aves acuáticas y donde existen formas de vida adaptadas a ambientes extremos. A estas aguas también se le achacaban propiedades medicinales.

En primer lugar, visitaron a una caseta habilitada para la observación de aves, que hay a mano izquierda, desde donde, con paciencia, y silencio se pueden observar gran cantidad de aves. Es la laguna salina más extensa y permanente del este de Albacete y con gran interés ya que alberga una importante comunidad de aves acuáticas. Tiene una superficie de 344 hectáreas  y pertenece a la Red Natura 2000.

Con sol, aunque con un poquito de viento, continuaron la ruta por la laguna entre campos de cultivo de almendro y viña principalmente, hasta adentrarse en la finca Casa de la Galana. Bajo unas maravillosas encinas centenarias que hay en este lugar, el Ayuntamiento de Pétrola tuvo a bien invitarles a almorzar, con gran cantidad de contundentes platos de todo tipo y bebida fría.

Desde aquí continuaron hasta la aldea chinchillana de Horna, donde en su laguna pudieron observar, entre otros, los llamativos flamencos. Después, bordearon esta laguna, para volver a la de Pétrola, ascendiendo primero al Cerro Colacaballo (920 metros), punto más alto de la ruta, donde hay un vértice geodésico y desde donde pudieron disfrutar  de las hermosas vistas de la laguna, el Cerro Mompichel, la Laguna de Horna, entre otros.

Desde allí tomaron una senda que baja hacia una morra, conocida por Cerro Escurridor donde se encuentra un yacimiento de la edad del bronce, adivinándose hoy en día las murallas que lo protegían así como la rampa de acceso al mismo, al estar más próxima a la laguna se podían distinguir más fácilmente los flamencos y demás aves que por allí discurrían.


Regresaron al camino de La Galana, que coincide en este punto con el Camino del Sureste, que conduce a Santiago desde Alicante y Murcia. Hasta llegar al pueblo y tomar un sendero que sube hacia el Cerro Calvario, desde donde pudieron observar todo el recorrido realizado con el telescopio que hay allí y analizar la zona con los paneles informativos.
Tras  la comida, visitaron la iglesia parroquial de Pétrola, que se encuentra bajo la advocación de S. Bernabé Apóstol. La construcción del templo es de finales del XVIII y es obra de Lorenzo Alonso Franco, de estilo Neoclásico.

Ya el domingo, y en El Bonillo, con sol, aunque con un poco de fresco al principio, los senderistas recorrieron la “Ruta del Quijote (Quitaría y Camacho)”, lineal, de 13 kilómetros y dificultad media-baja, que discurre por la Comarca Natural del Campo de Montiel, entre altitudes de 900-1000 metros.

 

El Bonillo es pueblo Cervantino, la mayor parte de los estudiosos e historiadores literarios que a lo largo del tiempo han querido situar a Don Quijote de La Mancha en los pueblos y enclaves por donde transitó han colocado el famoso pasaje de las Bodas de Camacho (segunda parte de la novela, capítulos XIX al XXII) en el término municipal de El Bonillo.

 

Tras el saludo de Antonio Sánchez, técnico de medio ambiente, quien sería el guía y maestro durante la ruta, alrededor de las 9:00 horas comenzaron la marcha, en la carretera que une El Bonillo y Munera, donde les dejaría el autobús. Desde ahí caminaron hasta llegar al “Cuarto de Camacho”.

 

El paisaje que encontraron es el más típico de la comarca, antiguo monte de encinas aclarado por la agricultura de cereal de secano.  Muy pronto comenzaron a bajar, entrando en manchas de monte más cerrado, para llegar abajo a conocer otro hábitat típico de la comarca, las cañadas formadas por ríos y arroyos, que en esta ocasión se encontraban desbordados por las últimas lluvias caídas. Los campos estaban verdes y el olor a plantas aromáticas era envolvente.

 

La vegetación varía por la proximidad del agua, y encontraron algunas formaciones clásicas de “bosque galería”. Caminaron remontando el arroyo y llevando a los lados monte de encinas cada vez más cerrado y puro, tras cruzar un riachuelo llegaron a la Cueva de los Caleros. Se trata de un enclave con encanto, con pequeños cortados rocosos rodeados de encinar, donde aprovecharon para almorzar.


Tras el descanso, comenzaron ascendiendo, dejando la cañada, siguieron subiendo por una de las zonas de monte mejor conservado de El Bonillo, las aspas de los molinos empiezan a aparecer y llegaron hasta su misma base, que por encontrarse en la cota más alta, apreciamos la inmensidad de este parque eólico.

 

Descendieron después por un denso bosque de encinas con alguna sabina, aunque al poco tramo recorrido lo abandonamos y entraron en otro de los grandes hábitat del Campo de Montiel: la estepa cerealista. El terreno se va allanando y la vista se termina perdiendo en la lejanía. Antes habremos visto cortijos abandonados dedicados en otras épocas sobre todo a la ganadería, con corrales en piedra seca. Este tramo final es
una zona en donde en periodos de lluvias (como ahora) se forman lagunas llamadas “navas o navajos”, muy interesantes y llamativas, de hecho eran varias las que pudimos observar con flamencos incluidos, incluso un gran bando nos sobrevoló mostrándonos sus tonos rosáceos, así llegaron hasta “Casa Quiteria”, junto a la nava de Navalcudia, en la carretera que comunica El Bonillo y Lezuza, donde les esperaba el autobús para llevarles al pueblo y visitar su Museo Parroquial, Conjunto Monumental de la plaza Mayor y Royo Picota.

 

Y tras la comida,  al Campo de Golf que se encuentra en El Bonillo, donde estuvieron practicando en sus las instalaciones y donde sorprendió más de uno con su gran habilidad con este deporte, aunque otros no tanto.

 

Fantásticas rutas, con sol y preciosos paisajes y avifauna que dio colorido e hizo disfrutar a los cien participantes de esta actividad, que tanto éxito ha tenido en anteriores ediciones, organizado por la Diputación Provincial de Albacete.

 

La siguiente salida será el próximo domingo, día 13 de mayo, en Elche de la Sierra,  denominada “Subida a la Peña (Peñarrubia)” de 10 kilómetros de distancia, dificultad media-alta y unas cinco horas de duración.

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