El ‘sufrimiento’ de esos empleados del club cuya labor apenas es vista

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jueves, 23.08.2018

El Carlos Belmonte abrió sus puertas el pasado viernes pero lo hizo con más ‘dificultades’ de las previstas, por las obras y mejoras en el estadio y por la fuerte tormenta que cayó en los momentos previos al encuentro. En medio de la incertidumbre y de los comentarios desde la grada, eran decenas los empleados que trataban de arreglar o ayudar en lo que buenamente se podía para que el espectáculo pudiera comenzar. Uno de los más activos fue el servicio de jardinería, que tenía la ‘secadora’ preparada para evitar que el césped se inundara y el partido se pudiera jugar, pero no hizo falta ya que el estado del terreno de juego es tan brillante que se jugó igual de bien que siempre.

Los técnicos también estaban pendientes de los generadores de la luz, e incluso durante unos minutos se impidió el acceso de aficionados a la grada de Tribuna y Marcador, hasta cerciorarse de que no se corría peligro. Y mientras tanto, el resto de empleados del club, a los que tan solo les quedaba esperar y confiar en que todo se fuera solucionando, vivían estos minutos con angustia e incertidumbre. Es el caso de Jesús Hernández, director de comunicación del club, visiblemente nervioso y pegado al móvil en los instantes en que duró el apagón. Es la otra cara de aquellos empleados cuya labor es menos vista pero que resulta igual de fundamental para hacer cada día del Alba un club mejor.