La leche asturiana derramada (Opinión)

Escrito por: Bienvenido Picazo

lunes, 08.10.2018

¿Qué sentido tiene llorar por la leche derramada, si fue fuera de juego o el árbitro nos perjudicó?: ninguno. Un equipo maduro sabe que cada jornada está llena de errores arbitrales y que al final, si echásemos cuentas, saldríamos al 50%. El tópico adquiere aquí todo su sentido, una veces te dan y otras te quitan o te quitas, porque, seamos francos, el Albacete pudo haber hecho más en Oviedo. Pero ya no tiene mucho sentido darle vueltas al asunto.

Esta vez, como acostumbro, me ubiqué lejos del mundanal ruido. Rumié mis angustias en silencio, y desde el gol, lo vi azul muy oscuro, tirando a negro. No atisbé reacción por ningún lado. El tempranero tanto y mis sensaciones, me sirvieron para hacerme a la idea de la pérdida de la virginidad. Tarde o temprano esto iba a suceder. Así pues, nada de terapias, esto es así y hay que asumirlo con la mayor de las naturalidades.

Me gusta escuchar a Luis Miguel Ramis, cauto y ponderado. Se ha perdido y no hay ni que buscar excusas, ni lamentar lo que pudo haber sido. Enmendar errores y mirar hacia adelante. Ya vendrán tiempos mejores.

No me gustan esos tipos disfrazados de deportistas, que buscan chivos expiatorios para maquillar los fiascos. Ramis no es de esos, será mejor o peor técnico, pero no se lame las heridas. Ni árbitros, ni lesionados, ni sancionados, ni gaitas, si no ganamos es porque, o bien no hemos estado a la altura -como en el Tartiere-, o bien porque el rival ha sido mejor. No hay análisis más sensato, ni más catártico. En el fútbol los brindis al sol, tienen muy poquito recorrido. El vendedor de humos, no suele aguantar el tirón del fracaso, más que nada por su falta de respeto hacia la afición. Buscar manos negras, además de patético, no aporta nada positivo. Bravo por nuestro entrenador y su sosegada autocrítica, sin flagelos, claro. Como diría el sabio: “una cosa es una cosa, y otra muy distinta, es otra cosa”.

Esta vez no alterné con nadie, ni nadie me echó cuentas. Los oviedistas, se quedaron con un poco de susto al final, pero con los tres puntos. Doble lamento, porque se me antoja que el Real Oviedo, no apunta muy alto.

Nos queda otra visita a Asturias, aunque para entonces ya estará todo el pescado vendido, porque será a final de mayo. Mientras tanto, sigamos tirando de filosofía; porque para eso está ¿no?, para ayudar a superar disgustos.