Las Palmas y el Sábado de Gloria (Opinión)

Escrito por: Bienvenido Picazo

viernes, 19.04.2019

Por mor de un calendario cuando menos caprichoso, nos volvemos a encontrar con la UD Las Palmas al cabo de prácticamente toda la temporada. Era verano cuando visitamos el Gran Canaria donde arrancamos un empate que nos hizo soñar. Entonces los canarios eran favoritos para el ascenso y nosotros toda una incógnita. En realidadsoñábamos con vivir una temporada en la zona media y evitar sustos. Al cabo de toda una eternidad, resulta que ellos están pidiendo la hora y nosotros ansiosos por redondear una temporada que, pase lo que pase, pasará a los anales del Albacete Balompié.

Pensar que, en el peor de los casos jugaremos la eliminatoria por el ascenso es, desde todo punto de vista un hito difícilmente repetible en un equipo con las posibilidades del nuestro. Aunque dada la calidad de la actual gestión de nuestro Club, no sería  de extrañar que estamos ya de lleno viviendo una época dorada que pueda perdurar más allá de una mera racha coyuntural.

 

Volviendo a lo prosaico de la cita contra los canariones, lo primero que se nos viene a las mientes es que nos encontramos ante el enésimo envite en el abismo, a ver si esta vez sí le hincamos el diente al rival y podemos darnos el lujo de superar los fantasmas que nos vienen acompañando durante todo el año, de este modo nos presentaríamos en nuestra próxima salida con los colmillos bien afilados y mostrándolos con orgullo.

Apenas dos triunfos han festejado los grancanarios lejos de su isla bonita, pero yo siguiendo mis profanas teorías, no me fío ni aunque vengan con los cadetes. No hace falta ser un lince para darse cuenta de que el Las Palmas tiene jugadores de sobra para estar más arriba, pero se demuestra una vez más que los triunfos se rubrican en los céspedes, no sólo con los dineros. Y la Segunda es una categoría tan envenenada que algunos de los grandes favoritos están pasando un quinario para, en algún caso, firmar la salvación.

Sigue dando don Luis Miguel Ramis muestras de ser no sólo un gran entrenador, sino un mejor director de grupos humanos, relativizando, sabiendo lo que tiene entre manos, procurando que nadie se endiose, ni nadie se hunda. El Albacete está donde está porque el equipo ha demostrado ser eso: un grupo y no un conjunto de individuos, más o menos hábiles dándole al balón.

 

En suma, otra final y de nuevo en casa, con todo lo que ello supone. Tras dieciséis partidos, todavía no hemos perdido en el Belmonte, quedémonos con el dato y deleitémonos con nuestra situación.