Almería, balneario antes de la traca final (Opinión)

Escrito por: Bienvenido Picazo

viernes, 07.06.2019

Lo que se preveía un partido de sístoles y diástoles insoportables, se ha quedado solamente en encuentropreparatorio de la eliminatoria por el ascenso, pero no sólo eso. De entrada la visita a Almería debe servir para cerrar dulcemente una temporada para enmarcar.

 

A fecha de hoy, todavía no tengo claro si el ascenso es (o sería), bueno para la entidad que responde al noble nombre de Albacete Balompié S.A.D.. Dirán ustedes que soy un friqui, y sí, tienen razón, soy un friqui y más cosas que no vienen al caso, pero no hablemos de mí, sino del Alba y, es que yo solamente pedía hace un año, que el proyecto se consolidase más allá de los resultados. Subir para después darse un batacazo que nos devuelva al infierno de la 2ª B, no es plato de gusto y es una historia demasiadas veces repetida. Dense una vuelta por la categoría y verán nombres históricos por los cuatro grupos.

 

El Alba y su fiel afición vienen de superar un trauma de años, y no nos vendría mal pasar un par o tres de temporadas más en Segunda, ajustar presupuestos, reverdecer la cantera e instalarnos definitivamente en la elite, porque se mire por donde se mire, para una ciudad como Albacete estar en LaLiga123, no es una pedrea sinoun premio gordo.

 

Sorprende, por tanto, que la afición llevada por la ansiedad, de vez en cuando deje escapar algún pitido de frustración, no tanto por el juego desplegado, sino por ver que un equipazo, que es en definitiva lo que es el Alba, no haya podido aprobar a la primera. Los pitidos también encierran el temor de la incertidumbre de saber cuándo volverá el Alba a disponer de una plantilla tan solvente. Si con este fantástico grupo no subimos, ¿con quiénes entonces?, parece preguntarse al alimón el grueso de descontentos. El año pasado con cuatro perras gordas, imaginación, sapiencia y, claro, algo de suerte, se consiguió conjuntar un equipo tremendo, ¿por qué este verano, no?.

De todas formas, la afición es soberana y, a veces, aunque sólo sea en contadas ocasiones, tiene algo de razón. Faltaría más.

 

Estoy hablando en un soterrado tono pesimista, en realidad para exorcizar mis temores, pero en ningún caso derrotista, puesto que, no subir, no sería en modo algunoun fracaso, antes al contrario, jugar la promoción es un regalo y, como tal, la afición blanca, como bien reza su himno, debe disfrutarlo y animar y suspirar por el ascenso.

 

La de Almería es una cita estupenda para darse un baño de luz, color, calor e introspección; ganar, empatar o perder, por primera y única vez esta temporada será, cuasi,anecdótico. Aunque, si me dan la opción, yo prefiero ganar y golear. Si es posible.