Hugo Piña

Los calvos del Alba (VII): Martins, la gacela que no pudo galopar

Escrito por: Rafa Gil

sábado, 30.05.2020

Progresamos en la labor de recolectar a los jugadores con poco espesor en la cabeza que han vestido la camiseta del Albacete, esta semana lo hacemos con uno de los hombres que fichó Antonio Gómez en su etapa como manager general en Segunda B. Matar Diop Martins fue un delantero que vistiendo la elástica del Real Oviedo le hizo mucha pupa a los manchegos en su primera campaña en la categoría de bronce, su velocidad y su facilidad para arrastrar a las defensas rivales dieron muestras de ser un atacante diferente, aspectos que le valieron para venir al Albacete. El verano que aterrizó en el Carlos Belmonte prometía mucha, pero luego a lo largo de los meses acabó resultando poco efectivo.

Diop Martins nació en la capital de su país hace 35 años. Este delantero senegalés que también posee pasaporte francés pegó el salto al fútbol europeo a través de la cantera del Atlético de Madrid, en la cual llegó a formar parte de su filial pero nunca llegó a disputar ningún encuentro con el segundo equipo colchonero. Lejos del control atlético, su primera experiencia en Segunda B, que ha sido en la categoría en la que ha jugado toda su carrera en España, fue en el Alcorcón. Mucho antes que los alfareros dieran la sorpresa y se instalaran en el fútbol profesional. Con solo 21 años, el veloz atacante registró 15 partidos con la camiseta amarilla e hizo 3 goles. Posteriormente, vino su etapa más larga en un equipo en España y fue precisamente en nuestra región. El Conquense fue su hogar. 3 campañas en total, la última de ellas a las órdenes del hellinero Eloy Jiménez, casi 70 partidos con los de La Fuensanta con los que pudo celebrar 33 tantos.

Su buena labor en el cuadro castellano-manchego le hizo dar un salto en su carrera, su siguiente parada en el fútbol fue el Ceuta donde apenas tuvo oportunidades y solo anotó 2 dianas. En la 2010-11, se puede catalogar como una de sus campañas más fructíferas en el siempre sólido Atlético Baleares. Con este clásico de la división de bronce volvió a ver puerta con facilidad con un total de 12 tantos siendo titular indiscutible en los esquemas de Siviero que entonces entrenaba a los isleños. Eso le valió para reforzar a uno de los favoritos al ascenso y uno de los conjuntos de la Segunda B con más afición. En el Real Oviedo, era una de las armas de Pacheta en un año que se quedaron fuera de la promoción para volver a Segunda. A pesar de que Martins había sido uno de los hombres más veces alineado por el técnico burgalés, abandonó el conjunto carballón en el que solo hizo 2 goles.

Así es como de nuevo vuelve a tierras manchegas, el Albacete sería su destino. Otro equipo con urgencias ya que su acuciante economía exigía un rápido retorno al fútbol profesional. Esta fue la segunda campaña en Segunda B, aquella que empezó Antonio Gómez que tras una horrible racha negativa fue destituido, continuó entonces Luis César Sampedro y acabó en la primera eliminatoria del play off. El verdugo del Alba en aquel entonces fue precisamente el Real Oviedo que vino acompañado por una enorme hinchada que se pegó una panzada kilómetros para acudir al Belmonte. En aquel curso Martins empezó siendo uno de los jugadores con más presencia para Gómez al principio, en el mes de noviembre ya había conseguido los dos goles que hizo vistiendo la camiseta blanca. Fue a partir de diciembre cuando empezó a tener menos minutos, a pesar de que seguía estando en las convocatorias del técnico, o bien entraba desde el banquillo o era cambiado por su poca eficacia en la segunda mitad. Ya no tuvo suerte, no aportaba la frescura que se le había visto en el Oviedo ni tampoco tenía la velocidad que se le presuponía. Poco a poco pasó de ser uno de los fichajes estrellas del Albacete en el verano a ser una auténtica decepción. Mal recuerdo el que tiene de él la afición blanca.

Tras abandonar por la puerta de atrás el Belmonte su siguiente hogar fue un conjunto con menos aspiraciones, en el Cacereño esperaba recuperar esa chispa que había perdido en clubes donde la exigencia era máxima. En Extremadura, tampoco dio el rendimiento de antaño en el que solo hizo 4 goles. Tras un breve paso por el Algeciras en el que no pudo evitar el descenso de los gaditanos a Tercera, en el Cacereño continuó dos temporadas más con un papel más bien secundario en el Príncipe Felipe, en las que no tuvo apenas la fortuna de hacer goles. Posteriormente ha seguido dando patadas al balón en conjuntos de la Tercera extremeña.

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