¡Papá, siéntate! (Opinión)

Escrito por: Bienvenido Picazo

miércoles, 01.07.2020

Así me conminaba mi hija durante el quinario vivido en El Sardinero.

Hacía tiempo que no vivía un partido de pie, y tuvo que ser en mi casa, donde tamaño acontecimiento me sucediese. Tampoco estuve quieto, ¡qué va! Del salón a la cocina, de la cocina al baño, del baño a la terraza, de tomar el fresco a la habitación, vuelta al salón y: “¡papá, siéntate! Me estás poniendo de los nervios”.

Yo deambulaba por las estancias sin saber muy bien ni qué hacer, ni qué decir, ni quién era, ni a dónde iba. Mudo, estaba mudo y como ido. No atinaba a juntar dos palabras coherentes seguidas. Estaba completamente pasmado. Mi mujer, que me conoce como si me hubiese parido (a veces pienso realmente, que me parió), me miraba displicente por encima de sus gafas de cerca sin dejar el libro y suspiraba con cara de no querer darse por enterada, de lo que sí estaba entendiendo.

Hacía milenios que no recordaba un partido tan de cara y un suicidio tan patético. El Albacete Balompié se ha convertido, tras el partido de Santander a candidato fetén a recibir un Premio Darwin; esos honores que se conceden (cito literalmente a la Güiquipedia), generalmente de forma póstuma, al individuo o individuos que se eliminan del acervo genético de la manera más espectacular. Sin embargo, hay una excepción respecto a la condición de que deben morirse para recibir el premio. Si un individuo no muere, pero queda incapaz de tener hijos tendría la posibilidad de recibir el «premio honorífico» mientras aún esté vivo.

El Alba, nadie me lo puede negar, hizo lo imposible para hacerse acreedor de semejante galardón.

Como resumen de la jornada, se puede decir que seguimos vivos, pero podríamos haber quedado definitivamente listos de papeles.

A resultas de lo sufrido en tierras cántabras y tal y como está el panorama, no sé si se debe ser optimista o directamente nos cortamos las venas. El hecho de haber remontado, nos da un poco de argumento para la esperanza y, como nadie dijo que esto fuese a ser fácil, lo importante es haber arrancado los tres puntos. Se trata de sumar y no mirar el cómo, así que no nos pongamos estupendos y asumamos el sufrimiento como parte del amor al Alba.

A día de hoy, seguimos dependiendo de nosotros, cosa nada anecdótica, añádase a esto el hecho de constatar que llevamos cuatro jornadas seguidas sin perder y, teniendo en cuenta sólo las últimas diez jornadas, estaríamos en puestos de promoción. Tampoco son datos para orillar.

Ahora queda suplicar porque Lucas Alcaraz atine con las tácticas y que la muchachada blanca se imbuya de los arrestos necesarios para llegar a puerto sanos y salvos.

Consejo para quien corresponda: Según mis cuentas con seis puntos más, conseguiríamos el objetivo. Dado que jugar bien al fútbol, con el estado de ansiedad que arrastramos y nuestras carencias de todo tipo no lo veo factible, sugiero que busquemos seis empates a cualquier precio y se me ocurre poner el autobús sin ningún miramiento. Nos colgamos los once del larguero y ahí nos las den todas. A lo peor perdemos algún partido, pero quizá cinco puntos serían suficientes.

Con autobús o sin él, no me veo tranquilamente sentado,siguiendo las seis torturas restantes.

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