La pizarra de Lucas: Los posibles sistemas de juego del Albacete en la 2020/21

Escrito por: Rafa Gil

sábado, 15.08.2020

Todavía falta para terminar de concretar cómo será el Albacete de la 20-21, sin embargo estudiando como colocó Lucas Alcaraz sus piezas la temporada pasada o en anteriores experiencias se puede hacer una aproximación de qué se puede esperar a partir de septiembre cuando comience la liga.

El preparador andaluz se decantó por el 4-2-3-1 en las 16 jornadas que dirigió el curso pasado, con distintos variantes eso sí. Alcaraz optó por una única referencia arriba, quizás por la falta de alternativas en la delantera, Querol no aportó nada y eso imposibilitó que el míster pudiera probar otros dibujos. Dónde sí que hubo ciertos matices fue en el centro del campo, hubo partidos en los que Alcaraz sacó dos pivotes con clara vocación de controlar el partido. Eddy con Barri o Eddy acompañado de Erice o Karim. Un medio campo con claras características defensivas que tenía cierta salida de balón poniendo a un hombre más creativo en la mediapunta, lo que pasa es que ese jugador retrasaba su posición para crear superioridad en la medular. Jugando con un tribotecuando el equipo estaba replegado, o con una especie de rombo asimétrico cuando estuviera atacando de manera posicional.

Otra cosa que ha puesto en el terreno fue un doble pivote clásico. Con un jugador como boya para el trabajo defensivo, y otro que se encarga de la elaboración asociándose con los estiletes de banda o compañeros más llegadores. Es el caso cuando Lucas alineaba a Erice o Eddy Silvestre con Maikel Mesa por delante. Un planteamiento que se pudo ver en el mejor encuentro de la temporada, frente al Zaragoza en casa.

Expuesto todo esto, qué puede pasar con el comienzo de la próxima liga. Si Lucas tiene en la plantilla a dos delanteros que sean referencia en el área, como podrían ser Zozulia y Ortuño, no habría que descartar un 4-4-2, un esquema fetiche para el entrenador granadino. Sin embargo, hay recordar que los más probable es que solo haya estos dos delanteros clásicos en la plantilla, si el partido se complica Lucas no tendrá más efectivos en el banquillo. Por lo tanto, lo normal es que se vuelva a inclinar por un 4-4-1-1 o un 4-2-3-1. Esto sería un delantero centro nato como hombre más adelantado, alguien habilidoso acompañándole como pudiera ser Manu Fuster. Lo que es innegociable sería la verticalidad por las bandas para abrir el campo en primer lugar y luego para evitar riesgos defensivos.

Tampoco sería descartable que Lucas se quiera proteger con tres hombres en el centro del campo. Los partidos gozarían de mucho más control, pero no habría un fútbol vistoso porque este sistema propicia que el equipo esté más junto. Los espacios se reducen. Es por ello que en ese equilibrio, Lucas tendría que renunciar a alguien en la mediapunta. Solo se atacaría con tres efectivos en principio, pero el equipo no se partiría tanto.

Ya por último, no habría que olvidar, aunque es una opción menos probable, que el entrenador blanco pudiera potenciar sus virtudes defensivas en bloque bajo. Es por ello que se pudiera apreciar un 4-4-2 con puntas con movilidad. Algo que el Alba ya plasmó el pasado mes de julio en el Martínez Valero de Elche, también es cierto que las bajas de aquel día obligaron a ello, pero Lucas se decantó por Manu Fuster y Acuña. Un planteamiento que ya utilizó con mejor suerte Ramis en El Toralin. La idea se centraría en que el Alba contaría con falso nueve con este planteamiento, y este es el mejor sistema de juego cuando te enfrentas a defensa muy pobladas pero que se sitúan lejos de portería. Con la intención de crear superioridad en el centro del campo, vencer la presión del contrario y luego contar con jugadores que puedan atacar los espacios. Pero repetimos, es poco probable, ya que en muy pocas ocasiones un equipo de Lucas Alcaraz se ha basado en este concepto.

Noticias relacionadas