Un estío diferente (Opinión)

Escrito por: Bienvenido Picazo

sábado, 22.08.2020

Para los aficionados al fútbol, el verano siempre fue una época de transición, época para lamerse las heridas del fracaso o para planificar un futuro venturoso, pues bien el verano del 20, no será ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario.

A estas alturas deberíamos estar completando el enésimo álbum, con los últimos fichajes incluidos, cotejando calendarios y posibilidades y discutiendo sobre la idoneidad de la nueva adquisición para el ataque. Pero alguien ha decidido que no, que se acabó el recreo y que, a partir de ahora, las cosas se van a hacer de otra manera. Ni siquiera sabemos a ciencia cierta, dónde jugara el Dépor la temporada que viene. Gran ridículo, por cierto, el de los blanquiazules de La Coruña, pero ahí los tienen, inasequibles al desaliento y removiendo Roma con Santiago, suponemos que de Compostela, para no hundirse en el pozo. Nosotros sabemos que el decoro y la decencia nos hubieran impedido arrastrarnos por el fango de semejante manera, como también sabemos que ni la prensa del movimiento ni los estamentos del ramo, nos hubiesen permitido llegar tan lejos. En Albacete, y en La Mancha en general, no gastamos la poca vergüenza, que parece es moneda común en Riazor.

No sé si se dan cuenta de que el fútbol, como el resto de la sociedad, va a sufrir un cambio de paradigma que, a pesar de estar siendo mostrado de forma inmisericorde, todavía no tengo la certeza de que lo hayamos interiorizado. Cuando observo a una persona solitaria, caminando entre los desiertos campos de nuestro entorno, provisto de la mascarilla que, dicen, nos salvará de todos los bichos, lo veo de forma nítida. Aparte de lo absurdo de la escena, presiento que estamos siendo pastoreados y adoctrinados para el mundo feliz que tenemos a la vuelta de la esquina. Eso, que no deja de ser una imagen patética, esconde un desastre económico que sólo el otoño y el invierno sacarán a la luz. Para entonces, esperemos que el Albacete Balompié haya encontrado los recursos suficientes para tratar de conservar la Institución que, felizmente va a desempeñarse en Segunda la temporada que se avizora. El fútbol modesto, y el Alba forma parte de él, está en peligro de extinción, del mismo modo que el teatro, el cine, los bares, en suma, el resto de la sociedad. A estas alturas estamos entretenidos con las mascarillas, las tomas de temperatura y los rebrotes, pero nadie parece echarle cuentas a qué será de nosotros en Navidad, pongo por caso.

Ver las millonarias competiciones en estadios vacíos, en plena canícula y con el formato completamente pervertido, me produce enojo y sorpresa, puesto que, a partir de ahora, cualquier excusa sanitaria, será buena, para tomar cualquier decisión, por caprichosa que resulte. La salud, es lo primero, se nos repite hasta el hastío, pero mucho me temo, que lo primero es el parné, pero está feo decirlo. Del amor, ni hablamos.

El Alba, pasito a paso está posicionándose y preparando la 20-21, como ya todos sabemos, hasta que no se abra el melón, nadie sabrá si la cosecha habrá sido buena, mala o regular, pero me alegro de que el objetivo sea la salvación, visto lo visto el año que acaba de terminar, reconforta saber que la prudencia sigue siendo nuestro lema. Se ha renovado a Lucas Alcaraz, no por ser un crack, sino, simplemente porque se lo ha merecido, señal de que los intermediarios en Albacete no tienen mucho margen de maniobra. Ya, sólo por eso, tendremos que dar otro voto de confianza a la propiedad.

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