La gran incógnita (Opinión)

Escrito por: Bienvenido Picazo

viernes, 18.09.2020

Espero que al final de estas líneas, aquel masoquista que las hubiere leído, salga de aquí sonriendo o al menos con cierto aire positivo. Empiezo pidiendo perdón, porque no tengo claro que yo mismo me crea lo que pretendo transmitir. Voy a ello.

Me acuerdo de hace algún tiempo, cuando ir a ver al Alba al Belmonte, era casi sinónimo de victoria segura y si no victoria, al menos afán de ganar y dominar y acogotar al rival, pero desde hace unos años, llegarse hasta la Avenida de España, implica dudar entre si veníamos al estadio o al hospital. A mí, perder, me duele (iba a usar otro verbo, pero estamos en horario infantil), como al que más, pero lo que más me pudre el ánimo, es ver cómo lo hacemos. En esos minutos insulsos que transcurrían sin saber bien a qué jugábamos, a veces me he preguntado si es fútbol lo que hemos perpetrado en tantas ocasiones en las últimas temporadas, y el caso es que seguimos aquí. Vivitos y, hasta a veces, coleando.

Quiero decir con todo esto, que me duelen las derrotas, porque tampoco hemos visto por nuestro magnífico tapete verde ni a la Máquina de River, ni al Santos de Pelé, ni al Ajax de Cruyff, ni al Bayern de Beckenbauer, ni tan siquiera al AC Milan de Sacchi, así que algunos de los que nos han bailado estos últimos cursos, han sido equipetes de «tente mientras cobro», con lo que el dolor adquiere proporciones bíblicas.

No quiero decir nada más que, a poco que nos dediquemos a jugar algo al fútbol, tenemos muchas posibilidades de sacar adelante los partidos, porque enfrente, en muchos casos, los rivales no estántampoco, para muchos trotes. Lo que sucede, o al menos lo percibo yo así, es que los visitantes en cuanto ven a once tíos vestidos de blanco, a los que les quema el balón y vagan sin rumbo, pues se vienen arriba y, sorprendidos, marcan un golito y ya se dedican a sestear ante nuestra impotencia.

Las mejoras que pudimos ver con Alcaraz, salvo algún contado borrón, nos dan algo de aire para pensar que este año el Belmonte, si no un fortín, al menos será un puerto de segunda categoría para quien nos visite.

Se habla, lógicamente en estas fechas, del equipo que nos han preparado, de quién ocupará tal o cual puesto, del último rumor en forma de fichaje y, evidentemente, sabiendo que se juega mejor con buenos que con malos jugadores, románticamente pienso que once malos en un día bueno, pueden ganar a once buenos en su día malo. La bondad o la maldad de cada uno, depende en un alto porcentaje, de la actitud. El bueno, si no corre, tendrá muchas dificultades ante un mediocre que corre más. Insisto, quizá sea simple afán posibilista por mi parte, pero sigo en mis trece de que, si nos empeñamos en serio, podemos dar un susto a cualquiera.

Como el hecho de bajar los brazos en cuanto encajamos, eso sí que no lo soporto. Los partidos duran lo que duran, y siempre hay tiempo tanto para remontar, como para ser remontados, de poco sirve bajar o subir los brazos antes de tiempo. Esa responsabilidad sí que recae en el cuerpo técnico, hay que saber motivar a los jugadores y no sólo con charlas de pizarra. Tenemos el plantel que tenemos, pero en la categoría, seguro, hay otros peores. Si no somos estilistas del balón, al menos presumamos de carácter y (seguimos en horario infantil), bemoles.

¿He sido o no he sido positivo?. Les ruego, al menos, que no me nieguen el hecho, de no haber resultado catastrofista en exceso.

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