Tic-tac, tic-tac, tic-tac (Opinión)

Escrito por: Bienvenido Picazo

lunes, 12.10.2020

Fuimos a Zaragoza por decimocuarta vez y a fuer de ser sinceros y sin ánimo agorero, no es un lugar que se nos dé especialmente bien. Teniendo en cuenta la situación anímica que arrastramos, no sé si La Romareda era el lugar ideal para avivar el ánimo dormido. La crueldad de la solución final, no hace sino corroborar el momento aciago actual de los nuestros. No merecimos perder, pero eso ahora ya no importa mucho.

Quiero ser positivo, pero contra el Real Zaragoza sufrimos un partido más de los que nos tiene acostumbrados el Alba. Odio los ultimátums, los «o conmigo, o contra mí», los «un antes y un después», de verdad, créanme que los odio, pero llegados a este punto y antes de que la cosa se despeñe, creo llegado el momento de decir que tras la enésima derrota, estamos abocados a irnos derechitos al rincón de pensar. La tendencia no es por este inicio de temporada, viene de atrás, de muy atrás. Concretamente, a mi juicio, desde el verano de 2019, donde la euforia de la temporada recién acabada, nos impidió analizar con objetividad la situación y tomar las decisiones oportunas. De oportunista se puede calificar mi comentario pero, y asumiendo mis maneras de tahúr del Júcar, negar la realidad en la que se mueve hoy el Alba, es hacernos un flaco favor. No digo que haya que cortarse las venas, pero la cuesta se ha puesto más vertical de lo que ya estaba.

El objetivo no es subir, nadie lo pide, así es que no es esa la ansiedad que tenemos que dominar. Además, sigo pensando que hay equipo para mantenerse con cierta holgura, no para muchas alegrías, pero sí para competir de igual a igual con, al menos, la mitad de los equipos de la categoría.

Visto lo visto en lo que llevamos de campeonato, más allá de los números, no creo que seamos los peores, ni mucho menos, pero sí que somos los más torpes a la hora de ver puerta, y eso, en fútbol, se llama fracaso.

A la vuelta de una nueva derrota, sigo viendo cosas positivas, o sea, que estamos a muy poco de darle la vuelta a la situación. Falta dar con la contraseña exacta. Adolecemos de lo más importante: el gol. Para colmo, perdimos contra un rival, que no es mejor que nosotros, los maños no están para muchos trotes después del enorme fiasco de la temporada anterior. Constatamos con impotencia, que los rivales necesitan muy poco para batirnos, eso es lo grave.

No se interpreten mis palabras más que como un grito desaforado de ánimo para los nuestros, que en realidad desde un punto de vista estrictamente futbolístico, no lo están haciendo tan rematadamente mal. Es una cuestión anímica. Y de fe.

El Alba, lleva una trayectoria parecida a la de la situación económica que nos acogota, agarrémonos al refrán y confiemos en que el mal que nos aqueja no alcance el siglo. Ya se sabe que no hay cristiano que aguante tanto tiempo de malas cosechas.

No quisiera estar en los zapatos de Lucas Alcaraz, porque ya está trabajando con angustias, pero la reciente experiencia, nos dejó claro que, a lo peor, necesitamos sentir cerca la espada de Damocles para sacar lo mejor de nosotros mismos. La épica, otra vez de vuelta a la épica y tan pronto.

De forma perentoria hay que revertir la situación, de lo contrario, el príncipe se convertirá en rana.

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