Guirigay en los cambios del Alba

Escrito por: Hugo Piña

domingo, 15.11.2020

Flaco favor hizo el entrenador Aritz López Garai al equipo en la tarde noche de ayer en tierras gallegas. Con un once en el que no todos los mejores estaban sobre el verde, el de Barakaldo no leyó bien el partido. Se equivocó claramente y volvió a pinchar en hueso. Es la tercera ocasión en la que Aritz comete un error que le termina costando puntos al Albacete Balompié.

La etapa en La Mancha no la pudo comenzar mejor el joven técnico vizcaíno, con 8 puntos de doce posibles y victorias, alguna de ellas meritorias como la conseguida ante el Rayo Vallecano. O los empates frente a Mallorca y Las Palmas, en una semana con tres partidos y una enorme carga emocional y técnico táctica de lo que fueron sus primeros días en el Club.

Sin embargo, tras la debacle y penosa primera parte en Cartagena, con 3-0 al descanso, el equipo no consiguió rehacerse. Es objetivo y es un hecho. Ante el Leganés no se disparó a portería (1 chut recogen las estadísticas de LaLiga) y ante el Lugo llegó la sorprendente derrota contra un rival que jugó con 10 buena parte del partido.

Los cambios de Aritz en la segunda parte evitaron ver a un Albacete más dinámico y efectivo en área rival. El cambio de Zozulia por Karim Azamoum fue sin lugar a dudas lo que destrozó las opciones manchegas de ganar. La posicionalidad y músculo defensivo fueron permuta para la entrada de otra referencia ofensiva a la que le llegó un balón en condiciones en sus minutos en el campo. Y aún así no fue capaz de traducirla en gol.

El equipo se aculó tras el cambio y sobre todo y más grave, se partió en dos: defensa y ataque. Gravísimo error táctico que evidenció los problemas en la confección de la plantilla y el mal gestionamiento de las piezas que tenía en el banquillo un Aritz que dejó sobre el campo a un desapacible Diamanka.

Con el equipo partido y con dos referencias ofensivas, el Alba jugaba en campo rival. Casi a placer pero con la enorme falta de peligro, de picardía y de verticalidad. El fútbol es gol y eso es algo de lo que carece esta plantilla. Por mucho que no se quiera reconocer por cualquiera de las partes.

Superada la hora de partido llegó la entrada de Chema Núñez, el único futbolista que podría traducir toda esa posesión y presencia en medio campo como último pase para que Zozulia, Ortuño o quien fuese empalase a portería rival. Pero ya era demasiado tarde.

El Alba estaba aculado atrás y con muchas opciones de que le jugasen a la contra. El resto ya lo vieron los aficionados manchegos, que un rival con 10 mereció ganar ante la mala organización blanca -negra en Lugo- de una plantilla que no dio el ‘do’ de pecho con Alcaraz y que con Garai lleva el mismo camino.