CRÓNICA | Los primeros trazos del Albacete son ilusionantes (1-1)

Escrito por: Hugo Piña

domingo, 01.08.2021

Once totalmente veraniego el que presentó esta tarde De la Barrera en San Pedro del Pinatar. En lo que fue el segundo amistoso de pretemporada, el Albacete Balompié sumó un meritorio empate (1-1) en el que Jordi Sanchez salió fortalecido. Dos partes totalmente diferenciadas en las que los manchegos supieron dominar en la primera y contrarrestar las cualidades rivales en la segunda. La parte negativa, la lesión de Andreu Arasa, que sintió un pinchazo y pidió el cambio.

Los primeros compases de partido se pudo comprobar como el Albacete se está construyendo. En base a ideas pero también con elementos. El 4-1-4-1 en fase ofensiva comienza a ser característico con Sergi Maestre como maestro de ceremonias. Todo comienza a tener sentido cuando el balón roza los pies del catalán en un equipo que tiene todavía que definirse.

Sergi Maestre y 10 más

La portería no tiene debate. Bernabé es él y será el portero titular de pretemporada. En defensa, Djetei y Gálvez actuaron en la primera parte en el eje, mostrándose participativos y dando salida al balón cuando tocaba. Samu (que tuvo que retirarse a la media parte) y Julio Alonso controlaron los exiguos ataques chicharreros en los perfiles de un amistoso en el que el Albacete era dueño y señor del balón.

Para poner en contexto hay que decir que el Tenerife disputó este sábado otro amistoso, por lo que las fuerzas estaban aminoradas y los canteranos del Tete suplieron a los más titulares. Aún así Ramis no fió todo a la juventud y mostró algunas de sus armas ante un Albacete que contemporizaba el esférico y la posesión.

Jordi Sanchez, goleador

Jordi Sanchez avisó con un testarazo sobrepasado el cuarto de hora tras un gran centro de Julio Alonso. El Albacete se gustaba y sobre todo dominaba. Y en el 25’ el delantero catalán y referencia ofensiva en Pinatar no falló. Buena acción ofensiva que tras un mal despeje rival sirvió para que Jordi no fallase ante Juan Soriano. Por debajo de las piernas y con total tranquilidad, el ariete anotó el primer tanto del amistoso, su segundo en lo que va de pretemporada.

A partir de entonces intentó mejorar el Tenerife poniéndole una marcha más al caluroso partido amistoso. El Alba sin embargo seguía mostrando carácter con balón y eficiencia sin él. Maestre comienza a ser clave en un equipo que necesita todavía varias pinceladas para completarse, sobre todo en las bandas donde Yaimil y Fran Álvarez ofrecían pildoritas de lo que un aspirante necesita.

Segunda mitad: del bajón a la recuperación 

La segunda parte fue un quiero y no puedo manchego. Con hasta nueve cambios en el once, los de Rubén de la Barrera no consiguieron en ningún momento reconocerse al previo de la primera parte. Y es que sin balón el Alba sufre y mucho.

Le costaba y mucho al equipo albacetista en una segunda parte con errores y faltas de concentración puntuales que culminaron con el 1-1. Habitual en verano pero que Rubén y Julio Hernando tendrán que corregir en las próximas semanas. El dato negativo, más allá del bajón ofrecido con respecto a la primera parte fue la lesión de Andreu Arasa. El lateral catalán fue suplido por un Yaimil Medina que al descanso era sustituido, si bien al ser un amistoso se permitió su reentrada al campo para actuar en el flanco diestro.

Mejor o peor pero lo cierto es que este Albacete parece tener peligro en ataque. Jeisson Martínez tuvo una oportunidad que tras una gran combinación colectiva a punto estuvo de servir para volver a adelantar a los visitantes. Parecía disponer de mejor cara el Alba en los compases finales después de una reanudación en la que el Tenerife fue netamente superior.

El tramo final del segundo amistoso manchego sirvió para corroborar que el equipo sabe recomponerse. Pese al citado bajón y con la posesión como instrumento central se vieron visos de un equipo reconocible y carismático. No en vano, el partido de hoy era ante un Segunda División y el Albacete supo ponerse por delante y sobreponerse a la consabida calidad superior del rival. De la Barrera tendrá que seguir corrigiendo un estilo que comienza a cimentarse.