Hay motivos que necesitan pocas justificaciones. Y más, cuando son universales. Por eso, cuando alguien te pregunta y respondes “porque sí” callas bocas, dejas al interlocutor estupefacto y ganas consistencia emocional interior. “Ven otra vez si quieres”, te repites por dentro. Al final es tozudez y escasa necesidad de sostenerte en boca ajena. A los […]

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