La Tribuna del sábado: “Crónica de un viaje al palco”

Francisco Javier Martínez

Desde nuestros asientos en los Goles, Tribuna, Marcador o Preferencia, miramos hacia arriba y ahí está el Palco, esa especie de Ciudad Prohibida a la que sólo unos pocos privilegiados pueden acceder.

Todos nos hemos preguntado qué hay detrás del Palco, y qué servicios nos estamos perdiendo los abonados al Albacete Balompié que acudimos a los partidos de nuestro equipo en las demás zonas del estadio Carlos Belmonte. Por fortuna, y en aras de tener un gesto con los sufridores de la grada, el nuevo proyecto “Albacete 2.0” ideado para esta temporada, ha pensado en aquéllos que no tenemos una economía rebosante, y por ello, cada partido, mediante sorteo, decide que 5 abonados, junto con 1 acompañante cada uno de ellos, acudan al Palco Presidencial (para más señas, el central, no los laterales) y disfruten del partido, con todos los privilegios que ello supone.

En este artículo, os expondremos qué os encontraréis si alguna vez tenéis la suerte de que os toque ir al Palco del Albacete Balompié, como yo la tuve, siendo acompañante del afortunado.

Minutos antes del partido, ya tengo en mis manos las invitaciones al Palco Presidencial. Tal y como podéis ver en la foto, además de los datos esenciales, aparece, junto al número del asiento, un código de barras, que servirá para autentificar nuestra invitación.

Además, por detrás, aparece un mapa de las localidades del Palco Presidencial, para que nos podamos situar y sepamos a dónde ir.

En el caso de los invitados al Palco, se sitúan detrás del todo, en los asientos del 94 al 103, justo al lado de la zona pintada de color dorado, que es donde se sitúan las cámaras de televisión.

Ya hemos llegado al estadio. Como no sabemos por dónde acceder al Palco Presidencial, preguntamos a unos guardas de seguridad que estaban en Preferencia. Muy amablemente, nos indicaron una puerta al lado de los tornos de Preferencia donde ponía “Palcos”. Además, nos abrió la puerta uno de ellos, incluso.

A la entrada, una de las azafatas del club albaceteño espera, junto a un ordenador, y una pistola lectora de códigos de barras. Tras comprobar nuestras invitaciones, nos indica que si lo deseamos, antes del partido podemos tomarnos un café en la cafetería que hay debajo del Palco Presidencial.

Antes de acceder a la cafetería, podemos ver una pequeña sala, el antepalco, donde hay uno de esos típicos murales con publicidad donde se realizan las entrevistas para ser emitidas en televisión con posterioridad. A la derecha, tenemos un set con productos oficiales del Albacete Balompié, y a la izquierda, un set promocional de las Bodegas Iniesta, que no podían faltar.

Una vez superado este tramo, nos encontramos a Ferre, que estaba esperando en la entrada de la cafetería. Nos saluda, y nos invita a que nos tomemos algo.

Aparte del café, podías coger, si querías, unos pocos dulces, puestos en una bandejita, como las que sirven cuando los compras en una pastelería. Pero sin duda alguna, lo que más llamó nuestra atención fue la larguísima barra que estaba justo enfrente del recinto donde atienden los camareros:

Sobre ella, descansan los retratos, en blanco y negro, de destacados jugadores del Albacete Balompié. Desde los clásicos (Catali, Conejo o Zalazar) hasta los últimos que acompañaron al Alba en su, hasta ahora, último periplo por 1ª División (Aranda, Buades o Pacheco).

Una vez tomado este tentempié, llega el momento de acceder a la zona con mejores vistas de todo el estadio. Justo antes de llegar a las puertas por donde acceder al Palco, vemos un pequeño recoveco, una pequeña esquina, donde están situados varios asientos, y otra colección de retratos.

A la izquierda, encima de los sofás negros hay fotos de los anteriores Presidentes de la entidad manchega, y a la derecha, sobre los otros asientos, fotos de entrenadores y jugadores. Desde lo más clásico (Matarredona) a lo más moderno (César Ferrando).

Llega la hora. Subimos al Palco. Guiándonos por el mapa que aparece en la parte posterior de las invitaciones, encontramos las localidades sin mucha dificultad.

Justo en ese momento, estaba otra azafata del equipo colocando junto a los asientos un folio con las alineaciones de los dos equipos, y otros datos de interés; el mismo “dossier” que se le pasa los medios de comunicación que acceden al estadio.

Ya estamos situados en nuestros asientos. La vista es impresionante.

Encima de nosotros, tenemos monitores de televisión donde, si hay señal de televisión, podemos verla con tan solo levantar la vista. Para este partido, como recordaréis, la hubo (CMT2), y, como viene siendo costumbre, en el Palco se ve la señal pinchada directamente del satélite, no la señal que se emite por la televisión.

Y, por si fuera poco, en la zona del Palco Presidencial donde se sientan los Presidentes y los principales representantes de ambos equipos, tienen unos monitores, a sus pies:

La salida del Alba al césped, minutos antes del choque ante el Real Oviedo, también quedó inmortalizada:

Y la foto que tradicionalmente se hacen los jugadores:

Lo que no quedará en nuestra (buena) memoria será la primera parte, una de las peores que se le han visto al equipo comandado por Antonio Gómez.

Llega el descanso, y aquí es donde más se nota la diferencia entre el Palco y las demás zonas del estadio. Si quieres tomarte algo, o te lo traes de casa, o tienes que acudir a uno de los puestos que hay repartidos por la zona donde estés, y, aparte, pagarlo.

Pero en el Palco no. Si quieres disfrutar de un descanso en el Palco, mejor acude al partido sin haber comido antes demasiado; de verdad, hazme caso.

¿Recordáis la foto que he puesto antes de la larguísima barra con fotos de jugadores históricos del Albacete? Pues bien, sobre esa barra, durante el descanso, encontrabas multitud de platos, donde había preparados todo tipo de aperitivos… ¡Y qué aperitivos! Jamón, queso, lomo de orza, lomo embuchado, chorizo, “pulgas”, tortilla de patatas…

Y si eso fuera poco, también tenías barra libre para pedir a los camareros la bebida que quisieses. Sí, la que quisieses. ¿Quieres una cerveza con alcohol? Adelante, pídela: te la servirán. ¿Quieres una cerveza sin alcohol? Sorpresa: en el Palco Presidencial no tienen cerveza sin alcohol. ¿Quieres un cubata? Pues no te cortes, pide. ¿Y un Gin tonic? ¡Claro que sí, también hay! La cuestión es no pasar absolutamente nada de esas bebidas al Palco; mientras dejes allí los vasos y lo que no te hayas tomado, no hay problema. Eso sí, ni se te ocurra intentarlo: hay un guarda de seguridad justo antes de subir al Palco, velando por que éste esté libre del alcohol y de los vasos de cristal que pueblan la cafetería.

Justo cuando salen los jugadores del Albacete al terreno de juego para disputar la segunda parte, suena un timbre que indica que está a punto de comenzar la segunda parte. Rápido, no hay tiempo que perder: apuramos lo que podemos de comida y bebida, y a ponerse cómodos, que empieza la segunda mitad.

Del partido, no voy a desvelar nada que no se haya dicho. Bueno, sí, que hubo un señor que se marchó cabreado del Palco en cuanto Añón falló ese mano a mano, que, a la postre, pudo haber sido decisivo. Aquí, no importa la zona del campo ni la vista que tengas: el sentimiento de rabia, de desesperación… sigue siendo el mismo.

Y el cabreo también.

Acaba el partido, y nos vamos del Palco. Pasamos junto a los servicios, donde no me detuve a verlos, pero los azulejos desprendían olor a lujo.

Abandonamos el estadio por la misma puerta por donde habíamos entrado, con otro guarda de seguridad vigilando a la salida.

Y a partir de aquí, todo vuelve a lo mismo: el viaje a casa, el mismo; la amarga sensación de la derrota, la misma; mis próximas visitas al Belmonte, en el mismo sitio.

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