Escrito por: Javier Robla

lunes, 11.06.2012

Último partido de la temporada para el Albacete, que vio cómo en la lotería de los penaltis se le escapó un triunfo que podía haber cerrado mucho antes. Eliminatoria con demasiado miedo y sin goles por parte de ambos equipos.No podíamos escribir la crónica del encuentro sin esperar a nuestros cerca de 300 aficionados que estaban en el Carranza.

Después de 210 minutos de eliminatoria y una tanda de penaltis, teníamos que esperar a nuestros compañeros, en comunión toda la afición. Es la mínima muestra de respeto que podemos mostrar ante una afición que este año ha vuelto a brillar como llevaba muchos años sin hacer y ante un equipo que aunque no lo haya conseguido ha dejado el listón a gran nivel. Se acabó la temporada para un equipo que lo ha dado todo y al que por tanto, poco más se le puede pedir.

Pero peor que caer fue la forma de hacerlo. Más de un albacetista debió notar cómo saltaba su corazón al ver a Dioni disparar al larguero o directamente apagó la TV o salió a la calle en la tanda de penaltis, en busca de un auxilio que no podía encontrar. No se le puede llamar injusta a la forma, pero sí dura. Muy dura. Extremadamente dura. Algo que por otra parte se podía intuir desde cerca de tres horas antes de la hora crítica, cuando el gallego Pérez Pallás, a eso de las 21:30, daba el pitido inicial al encuentro. Finalmente De Coz ocupó el lateral derecho del Cádiz en una alineación que no se confirmó hasta cinco minutos antes del inicio del partido, mientras que el Alba, con Tete descartado, apostaba por Rocha en banda y un centro del campo con Candela y Miguel Núñez. Akinsola volvía a quedarse en el banquillo en los cadistas.

Primeros minutos sin control claro aunque con un Albacete muy bien plantado en el campo. Sobrio, sencillo, sin alardes pero efectivo. Y permitiéndose incluso tener más posesión de la bola ante un Cádiz demasiado asustado. Buen trabajo de ambas defensas ante unas delanteras poco inspiradas. Pero las mejores oportunidades llegaban para los nuestros. La primera clara la tuvo Candela en el punto de penalti. Balón que le llegaba de un centro de Curto llegando hasta línea de fondo, y muy forzado el toledano mandaba a las nubes un balón que le venía botando y muy difícil para pegarle. Primer aviso en un partido que hasta entonces solo había tenido como ocasiones pequeñas llegadas de ambos equipos y algún que otro córner.

Era el minuto 40 de partido y el Alba se sentía cómodo. Tan cómodo que cinco minutos después llegó la mejor oportunidad de los 90 minutos reglamentarios. Rozando el descanso, pase en largo que encuentra sólo, completamente sólo, a Adriá con Aulestia, ligeramente escorado. Tuvo tiempo para hacer todo lo que quiso el jugador, mano a mano entre extremo y portero, y con todo a favor Adriá la estrelló en Aulestia, salvador de los cadistas en la primera parte. Cierta precipitación en terminar la jugada por parte de un jugador no acostumbrado a estas situaciones, cuando tenía tiempo suficiente para regatear, esperar un compañero o lo que quisiera. No obstante, lanzó a puerta y fue también un mérito de Aulestia detener el balón

Al descanso se oían ligeros pitidos de la afición a un equipo amarillo que no había dado la cara en los primeros 45 minutos. Demasiado miedo. La segunda parte tuvo muchos más condicionantes físicos que marcaron el partido, con más tensión que futbol y dos equipos que pensaban más en no encajar un gol que en cómo marcarlo. En el minuto 53 Camille se retiraba del campo dando entrada a Moke en el lateral izquierdo gaditano.

Mediada la segunda parte llegaron buenas ocasiones, primero para el Cádiz con un centro de Ferreiro que no encontraba rematador, y después con un disparo de Curto que se marchó cerca de la meta amarilla. Dos formas distintas de buscar el gol, un Cádiz que combinaba mucho más ante un Albacete que cuanto más avanzaba el tiempo más directo buscaba el gol. Balones colgados arriba y menos combinación en el juego de los nuestros, con mella física. Mientras que el Cádiz realizaba su segundo cambio entrando Dioni por Cases, el Alba trataba de ahorrar energías y sobretodo no cometer un error.

En un Albacete físicamente tocado, el primer jugador en terminar por caer fue Candela. Sergio Molina entró en el minuto 72, primer cambio en los nuestros. Veinte minutos más tarde que el Cádiz, el Alba realizaba la primera sustitución. Minutos antes el Carranza reclamó un posible penalti por mano dentro del área, mano involuntaria pero posible, que si el árbitro hubiese indicado tendría difícil reclamación. Afortunadamente el colegiado, que por otra parte estuvo excepcional, no indicó la pena máxima.

Ikechi empezaba a tener las mejores ocasiones por el Cádiz que se hacía con el control del partido. A 15 minutos del final se empezaba a ver que el choque iba para largo. En ciertos momentos ninguno de los dos parecía querer la victoria y ninguno merecía el pase a la siguiente ronda, uno por fallón y el otro por miedoso. El miedo se palpaba y se podía cortar la tensión en el campo, aunque el Carranza, a sabiendas de que necesitaba empujar al equipo, empezó a animar más que nunca. Los amarillos no iban a dejar caer a su equipo a pesar del golpe moral de la eliminatoria ante el Castilla.

En los últimos minutos, Dioni lanzó fuera un disparo lejano mientras que Calle, en una buena jugada que aprovechaba los huecos atrás de la defensa andaluza, fallaba lo infallable dos minutos después. Raúl Ruiz sustituía a un espeso Adriá en el minuto 82 y Gómez agotaba los cambios en el 87 dando entrada a Colorado por Rocha. Los jugadores de ambos equipos estaban fundidos y lo habían dado todo. Muestra de ello era De Coz, retirándose unos minutos por lesión y dejando al Cádiz con diez. Dioni tuvo la última en el descuento, muy incisivo el delantero de la cantera deportivista y un Albacete que firmaba la prórroga con sangre.

Llegaba la prórroga, la primera que vivía el Albacete en muchos años. Por el Cádiz saltaba al campo Akinsola nada más comenzar el tiempo extra. Y por primera vez en toda la eliminatoria pudimos apreciar un Cádiz claramente superior, con la dupla Akinsola-Dioni que creaba muchísimos problemas. Más que los creados por Juanjo o Cases en todos los minutos anteriores. Ocasiones para los gaditanos, el Alba esperaba atrás sabiendo que iba a tener alguna. Dioni en el minuto 7 de prórroga incrustó el balón en el larguero manchego, enorme zapatazo del delantero absolutamente imparable. Si hubiera entrado, solo habría quedado aplaudir y felicitar al jugador. De hecho el rechace del balón botó a 30 metros de la portería, clara muestra de la potencia del disparo.

El Alba no aguantaba más. Calle quedaba sólo arriba tratando de bajar algún balón, los nuestros tendían a echarse atrás todos, incluso Curto o el mismo Calle en algún córner. Era difícil hacer algo más, el equipo no podía ni con las botas. Nada más iniciarse la segunda parte de la prórroga Ferreiro remataba un centro de Ikechi y Miguel paraba de manera espectacular. Gran partido del meta riojano, más seguro en las salidas de lo que es habitual y con grandes reflejos bajo palos, con mucha confianza. Llegaban las lesiones: Santamaría no podía con los gemelos. Mientras Raúl Ruiz trataba de hacer la guerra por su cuenta intentando regatear hasta a su sombra, el Cádiz apretaba pero no ahogaba y el Albacete empezaba a firmar penaltis. La última ocasión la tuvo de nuevo Dioni, recibiendo un balón largo que no alcanzó a controlar adecuadamente. De haberlo hecho, se quedaba sólo ante Miguel. El Alba ya no daba miedo, ni asustaba. Era otro partido completamente distinto.

No podía más Zurdo, saliendo del campo para ser asistido. No podía más Miguel Núñez, tirado sobre el césped con la mano en su muslo. No podía más Ikechi, que aprovechaba que el balón se iba fuera para estirar los cuádriceps. Impresionante la imagen de los 22 jugadores sobre el campo, simplemente extenuados. En boxeo habría sido un empate técnico, se habían golpeado ambos equipos y ninguno estaba en la lona. No quedaba más que ver la tanda de penaltis y tener más suerte que el contrario.

El Carranza coreaba el nombre de Aulestia. Noguerol se alegraba por ganar el sorteo previo de la tanda. El Alba empezaría lanzando. Núñez sería el primer lanzador, decisión sorprendente ya que había terminado el partido de los más tocados físicamente. Y fuera. Primer penalti de la tanda lanzado fuera. Daba la réplica Ferreiro anotando el primer penalti del Cádiz, primer gol de la eliminatoria en cerca de cinco horas de choque. Momento de lanzar para el especialista del Alba en la faceta, Sergio Molina.

Lanzamiento no especialmente brillante, pero marcado. Jeison Murillo se acercaba al punto de penalti por el Cádiz. Y lo lanzó fuera, al cielo de Cádiz, muy lejos de Miguel. Se inundaba el Albacete de una ilusión que demostraba que se podía y la tanda de penaltis llegaba al ecuador con uno a uno en el marcador tras dos penaltis por equipo.

Calle lanzó por el Albacete, poniendo el corazón en un puño. Gol del madrileño. Un poco más cerca de la clasificación. La presión era ahora para el Cádiz y por primera vez el Alba se ponía por delante. Momento para Dioni. El delantero coge muchísima carrerilla y lanza al lado contrario de Miguel, que no terminaba de acertar la dirección de los lanzamientos. Gol. 2-2 en el marcador a falta de dos tiros por conjunto.

Víctor Curto cogió el balón. Hora de resarcirse desde los once metros, desde donde el Alba perdió dos puntos en el descuento ante el Sporting B hace seis meses en idéntica situación. El tarraconense lo sabía y lo tenía en la cabeza. Lanzamiento ajustado al palo derecho de Aulestia. Muy ajustado. Tan ajustado, que lo estrella en el palo. De nuevo, en el palo. De nuevo Víctor Curto. De nuevo, de penalti.

Horror en el campo. No quedaba margen para igualar la eliminatoria. Solo quedaba Miguel. Lanzamiento para Óscar Pérez, el capitán de los locales. También al palo derecho del portero. Miguel adivina el tiro y toca el balón, pero sin la fuerza necesaria para detenerlo. Entra el balón, y solo quedaba un lanzamiento que Miguel debía parar.

El siguiente era Alex Colorado. Muchos dudaban de si era el jugador adecuado tras unos paupérrimos playoffs del centrocampista. El jugador sorprende con un buen lanzamiento que anota. Último penalti, todo en manos de dos hombres: Héctor Yuste y Miguel. El centrocampista coge el balón y lo coloca. Se le nota algo nervioso, sabe lo que hay en juego. Se nota un Miguel motivado pero algo perdido en toda la tanda. Lanza el jugador. Se acaba la temporada del Albacete Balompié.

Vemos las lágrimas en la cara de Miguel. A Curto muy hundido, a sabiendas de que tenía que haber marcado. Raúl Ruiz a pesar de ser el jugador con menos tiempo en el equipo no puede parar de llorar. La suerte esquiva Albacete y el silencio se hace en la ciudad. En el pensamiento de más de uno solo quedaba pensar: maldito futbol.

Alineación Cádiz C.F.:

Aulestia; De Coz, Goikoetxea, Murillo; Camille (Moke); Óscar Pérez, Héctor Yuste; Ferreiro, Cases (Dioni), Ikechi; Juanjo (Akinsola)

Alineación Albacete Balompié

Miguel; Alba, Noguerol, Santamaría, Zurdo; David Rocha (Colorado), Miguel Núñez, Candela (Sergio Molina), Adriá (Raúl Ruiz); Víctor Curto y Calle.

Penaltis: Miguel Núñez (fuera), Ferreiro (gol); Sergio Molina (gol), Murillo (fuera); Calle (gol), Dioni (gol); Víctor Curto (al palo), Óscar Pérez (gol); Colorado (gol), Héctor Yuste (gol).