Escrito por: Fito Díaz
domingo, 14.04.2013
En la ciudad deportiva de Valle de las cañas (ejemplar instalación baloncestística) y bajo el reinado de una deportividad en la que otros estudiantes mediocres en formas podrían mirarse, Albacete Basket atendió el antepenúltimo de sus compromisos a domicilio ante los cachorros del Real Madrid CF.
Por una vez el ritmo de los nuestros fue bueno, constante durante todo el partido (o casi). Un primer cuarto plantando buena cara al filial. Planteando desde el inicio una fuerte y ordenada defensa que los verdinegros supieron mantener la mayor parte del tiempo. Un partido igualado, con momentos en que el Madrid abrió pequeñas brechas pero del que los de Gálvez nunca se desconectaron.
A pesar de esto, la realidad de la derrota, de cuyas circunstancias hablaremos pues una vez más en el último soplo de vida del partido la moneda decidió caer de cruz, nos aleja, esta vez ya sí, definitivamente de los cuatro puestos de honor que la tabla reserva. A principio de temporada no era nuestra guerra y hasta hoy sí lo fue. Es una conquista.
El Madrid nunca confió en su juego exterior. Sólo Alejandro Iglesias lanzó de lejos con determinación, en repetidas ocasiones y con acierto. Pero los blancos sabían que su carta en la manga era el balón al poste y a él encomendaron su partido. Jugando buen baloncesto interior lideraron el marcador la mayor parte del tiempo de juego.
Un día más el gato fue el mejor. Su repertorio es sobradamente conocido ya por todos y de todos los trucos que conoce volvió a tirar el gran Félix. Coreado con entusiasmo por los más de 60 aficionados visitantes durante todo el partido, volvió a perforar desde 6,75, volvió a asistir, a defender y redondeó su florilegio de delicias corriendo de costa a costa, driblando y colgándose espectacularmente del aro. Este señor vino de otro planeta.
De poca sorpresa servirá destacar también al reaparecido Bonete que rayó su mejor nivel tras perderse, herniado, dos encuentros. Lidera y toma importantes y casi siempre acertadas decisiones. Jamaal Akeem Douglas puso la sal en el ataque interior de Albacete Basket firmando una vez más una de las buenas actuaciones que acostumbra.
Y Fox, Diego, Capitán, el jefe. Un hombre de quien no se sabe si tiene más corazón o fondo físico. Inagotable en defensa y en la dirección del ataque siempre que pisa la pista. Llegó a los 10 puntos y la suerte le negó la heroicidad de la victoria.
Porque hacia el final del partido, en su cuarto periodo, lo cierto es que el Real Madrid se vino estrepitosamente abajo. Y aunque Albacete Basket supo aprovechar para recortar la ventaja madridista, o nos faltó algo de tiempo o algo de suerte. Con el marcador definitivo ya en el electrónico y el último balón en manos de los nuestros, Gálvez diseña una jugada para amagar la entrada a canasta de Bonete que la saca fuera para Fox, que arma la muñeca más solo que la una, buscando tres, y la victoria. No entró.
Y por enésima vez polémica para acabar. Porque el balón (hacia canasta o no) de Diego lo toca un defensor madridista cuando desciende hacia el aro. Poco de baloncesto hay que entender. Muy poco da para saber que en ese caso se da la canasta. Pero no.
Así qué la afición, la entregada afición de Albacete Basket, que no paró de alentar a los nuestros durante los 40 minutos vuelve en estos momentos hacia nuestra ciudad sin haber podido paladear la victoria. La comunión y convivencia con la afición madridista fue perfecta durante todo el encuentro. Así da gusto. Si no supimos ganar, al menos (y no poco importante) los nuestros, afición y equipo saben perder.