Escrito por: 5 más el descuento

viernes, 03.05.2013

El pasado martes, de cara al partido del domingo entre Balompédica Linense y Albacete Balompié, una emisora de La Línea de la Concepción charló con el que fuera entrenador de la época más gloriosa del club manchego, Benito Floro. Sus palabras, a las pocas horas, circulaban por la Red, suscitando la indignación en el entorno del Alba.

El de Silla, al ser cuestionado por la situación económica de los blancos, fue contundente, augurando la desaparición inminente de la entidad. Floro lamentó que no se estuviera cumpliendo con los plazos de la Ley Concursal, se atrevió a dar cifras, recordó que muy posiblemente los futbolistas no terminen cobrando lo que tienen estipulado en sus contratos e incluso denunció el despilfarro pretérito “en cosas tan raras”.

Ayer tuvo que ser el propio club el que saliera a la palestra para puntualizar las cifras, desmentir que no se hubiera cumplido con la Ley Concursal y recordar que, pese a la delicada situación de la entidad, se sigue trabajando a fin de garantizar la viabilidad futura del Albacete Balompié.

Tanto dentro como fuera no se entiende cómo una figura relevante de la historia ha querido ser tan contundente precisamente cuando el equipo intenta aferrarse a los play off de ascenso en la recta final de la competición. Más si cabe viniendo de una persona que no está especialmente ligada y, por tanto, desconoce la verdadera realidad de la sociedad.

Recuerdo hace un par de años un coloquio con protagonistas del Queso Mecánico en vísperas de la efeméride. A la salida, uno de los periodistas organizadores me comentaba la de veces que había tenido que insistir para poder contar con la presencia de Benito, que no estaba muy por la labor.

En este profesionalizado Albacete contemporáneo de siete temporadas en Primera División y unas pocas más en Segunda, el que se ha hecho hueco en la historia del fútbol español, es difícil encontrar un ídolo, un referente, alguien que lo haya dado todo por el club y que actualmente esté especialmente involucrado o simplemente haga de buen embajador por compromiso con el escudo que otrora defendió.

Son muchos años escuchando -no sin razón- la asociación de los problemas del Albacete al despilfarro de sus presidentes y consejeros. Pero creo que todo esto va más allá. Quizá tengamos que seguir profundizando y preguntarnos, entre otras cosas, por qué quienes alguna vez obraron algo por el Alba en cualquiera de sus ámbitos o bien han hecho de ello su forma de vida o, directamente, no sienten apego hacia la entidad.

El problema del Albacete Balompié no es sólo el despilfarro, Benito; el problema es que no os ha importado.