El Albacete Balompié, protagonista en la revista ‘football weekends’

En el mes de diciembre

La reconocida revista británica ‘football weekends’ realizó un extenso reportaje sobre el Albacete Balompié en su edición del mes de diciembre. Traspasa fronteras el ‘Alba’ y lo hace ayudado por el nombre de uno de sus mejores embajadores como el futbolista Andrés Iniesta, ya que gran parte del artículo se centra en la persona del barcelonista y sus orígenes en la entidad manchega. Gracias a la colaboración de la peña británica del Alba ‘clockwork cheese’ y sus envíos, podemos acercar el grueso del contenido de un artículo que se está leyendo estas navidades junto a otros como los de Manchester, Chelsea o Tottenham.

 

 

Transcripción del artículo del Alba en ‘football weekends’ realizada por Central Idiomas Parque:

 

“Cuál es el secreto del humor?”
(Pausa.)
(Un poco más de pausa.)
(Más pausa hasta que ya se hace un poco incómodo.)
“Ser oportunos”.

Aquí me hallo, mirando mi coche de alquiler en un aparcamiento subterráneo con la puerta del conductor prácticamente arrancada después de que el portón de la salida se abriera por mi lado izquierdo y me hiciera ir marcha atrás de repente. La columna venció y mi coche perdió, con diferencia. Algo así como 0-5. En tu campo. Aun es pronto y todavía no le veo la gracia. Llamo a once (sí: ¡once!) números de teléfono hasta que consigo que venga la grúa del seguro para llevarse el trasto éste. No ha sido muy bueno el comienzo de mi visita a Albacete.

Pero mi llegada no llega en tan mal momento porque Andrés Iniesta había justo firmado su renovación con el Barcelona “de por vida” –bueno, entendemos que hasta cuando a él le dé por jubilarse. Así que me he venido al sitio donde comenzó todo para él… de hecho, mucho antes de todo, con otro Andrés. Su abuelo.

Andrés Luján Jiménez era de Fuentealbilla, a una media hora en coche desde Albacete hacia el noreste, y su familia tenía un pequeño bar en el centro del pueblo y también algunas viñas. Cuando la carrera de su nieto empezó a florecer en la cantera del Barcelona, la familia se puso a invertir en aquellas viñas hasta el punto en que el al final pudieron abrir su propia bodega. Así, en 2010 nacieron las Bodegas Iniesta, en la Denominación de Origen de la Manchuela.

Me reúno con José Ramón Cuenca Jara. No sólo es el director de exportaciones de Bodegas Iniesta; también es mi guía turístico y, además, mi chófer después de mi fiasco con el coche de alquiler. José Ramón, de veintimuchos, habla varios idiomas y lo que no él no sabe sobre vinos no merece la pena.
Mientras yo sigo llamando al seguro, José Ramón me lleva a la bodega, justo a la entrada de Fuentealbilla. En la entrada preside una estatua de Andrés Junior y en el vestíbulo quedan documentados algunos de los momentos clave de su carrera. Me percato de una medalla, y resulta que es la mismísima que Iniesta ganó en el Mundial de Fútbol de 2010. José Ramón le pide a uno de los compañeros que abra la vitrina para que me la pruebe. La medalla no pesa mucho, sin demasiada ostentación, enlazada con un cordón algo raído. Sin embargo, tiene algo especial.

El resto de la bodeja es un templo dedicado a uno de los mejores jugadores de la historia de España: desde sus comienzos en el Albacete Balompié y su participación a los doce años en el Trofeo de Brunete de 1996 (famoso torneo veraniego en España para jóvenes promesas en el que Andrés fue nombrado mejor jugador del campeonato) hasta la cima en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, entre otros. De hecho, uno de los vinos se llama “116’”, el minuto en el que marcó el gol en la final contra los Países Bajos. También hay cantidad de fotos y artículos sobre su golazo al Chelsea en Stamford Bridge en la vuelta de las semifinales de la Campions League de 2009 – uno de los más oportunos goles que he visto con mis propios ojos.

Echo fotos a todo lo que puedo porque la verdad es que Iniesta es uno de mis jugadores preferidos y, una vez que me tranquilizo y me quedo sin cosas que retratar con mi cámara, nos sentamos a tomarnos unas tapas, algunas de lomo, anchoas con tomate y unas lonchas de queso manchego, por supuesto… después de todo, estamos en Castilla-La Mancha, origen de esta delicia. El vino se llama “El Hechicero” –otra referencia a Iniesta- y es espectacular. José Ramón afirma que es el mejor vino que tienen en cuanto a la relación calidad-precio. Sólo vale ocho euros, así no puedo más que estar de acuerdo.
Después de almorzar paseamos por Fuentealbilla, donde creció Andrés, y veo la casa donde la familia vive todavía, con el nombre “Iniesta” sobre el enladrillado de la fachada. José Ramón me comenta que, aunque a Andrés no le gusta la ostentación de su dinero, sí que se hizo una pequeña piscina dentro con el escudo del F.C. Barcelona. También vemos un campo de fútbol de la Fundación Cruyff que se construyó en el pueblo para la siguiente generación de Iniestas, pero el bar de la familia está cerrado. Es la hora de la siesta, así que hay un silencio sepulcral.

Desde Fuentealbilla vamos con el coche a uno de los enclaves más bellos de esta región de España, que además ganó el título al “Pueblo Más Bonito de Castilla-La Mancha” el año pasado. A diez minutos de Fuentealbilla, Alcalá del Júcar es una aldea de foto de postal construida sobre una pequeña montaña, y merece muchísimo la pena visitarla. Aparcamos al lado de un coqueto castillo y nos asomamos al increíble cañón del río Júcar. José Ramón y yo comenzamos a bajar por las empinadas calles de adoquín y entramos por los 120 metros de cueva natural de Masagó – por tres euros puedes entrar y salir y te dan una caña.

Una vez abajo echamos un vistazo a la pequeña y algo aplanada plaza de toros, de forma un tanto singular, y después nos dejamos llevar por la inmensa paz que inspira este lugar… con gente mayor principalmente, pero muy simpática y acogedora. El sol se pone tras la montaña, así que es hora de volver a Albacete y dejar el trabajo por hoy.
Y amanece el domingo: el Albacete Balompié juega en casa contra el Lorca F.C., ambos recién a ascendidos a Segunda División, así que antes del saque inicial charlo con Víctor Varela, director general y vice-presidente del club desde mediados de julio en representación de los nuevos propietarios: Skyline International. Víctor lleva una temporada ajetreada con el Albacete, teniendo incluso que traer un entrenador nuevo después de un difícil arranque liguero. Es el ex de Osasuna Enrique Martín, y hoy es su primer día al frente. Otro ejemplo de lo oportuno de mi llegada.

Este partido evidencia más dinero extranjero que entra en el fútbol español (para ser exactos, inversión libanesa-venezolana contra China), pero tal y como nos explica Víctor, Skyline fue muy diligente en la negociación: “Tuvimos la ocasión de entrar en Elche porque era una licitación pública, pero su situación era muy compleja. No estaban las cosas muy claras con los accionistas, así que al final tomamos la decisión de venir aquí. Albacete tiene muy buenas instalaciones, historia, afición y cultura. Es el único gran club de Castilla-La Mancha”. Aunque también remarca que Skyline ha estado ligado al fútbol durante más de treinta años y están convencidos de mantener el espíritu albaceteño en el equipo.

Varela no se plantea que el equipo “haga un Eibar” y logre un segundo ascenso consecutivo. “El club necesita muchísimas herramientas que aun no posee ahora mismo, y la primera cosa que debemos hacer es dotar a la entidad de esas herramientas para asentarla como un club potente en la segunda división. Lo más importante es ganar estabilidad institucional en todos los sentidos”. Aunque las expextativas del nuevo Albacete quedan claras, nos dice que Skyline va a invertir en las instalaciones, la ciudad deportiva y la cantera. Llegar a primera es el sueño, pero todo en su oportuno momento.

Víctor debe tener treinta y tantos y parece un entrevistado vivo y convincente, aunque tiene que irse para hablar con el entrenador antes del saque inicial. Después de hacer algunas fotos previas al partido, me acomodo en mi asiento de palco. El partido es la historia de un fantástico gol de falta enchufado por Néstor Susaeta, fichaje erigido como el mejor asistente de la segunda división la temporada pasada; y luego tres penaltis en los últimos diez minutos: el primero para el Lorca empatando el partido, otro lanzado por Dani Rodríguez que parecía que iba a dar la victoria definitiva al Albacete, y un último penal en el descuento parado por Tomeu Nadal, robándole el punto a los visitantes. Es una victoria esencial que aúpa al Albacete fuera de la zona de descenso, al menos por ahora.

Después de sacarle un selfie rápido al héroe de la portería, Nadal, me voy al centro para ver el resto de Albacete. Mi primer destino de interés es el Parque Abelardo Sánchez, un precioso sitio de calma y autocontemplación y el mayor parque urbano de Castilla-La Mancha. En un lateral algunos albaceteños entrados en años se ejercitan en el gimnasio al aire libre, y otros pasean a los perros. No hay mucha más gente por allí, así que sigo hacia norte hasta la impresionante obra arquitectónica del Pasaje Lodares, escondido entre las estrechas calles: unas majestuosas arcadas abiertas al público, aunque las tiendas de su interior están cerradas.

Desde aquí voy un par de calles más al este para tomar algunas tapas por el camino. El Callejón de San José y la Calle Tejares son los mejores sitios que me encuentro para tomar un tentempié, y la Calle Concepción es el lugar ideal para bares y vida nocturna (a ver si me acuerdo de esto luego). Doy con dos plazas en el centro: primero la Plaza del Altozano, que tiene el impresionante Gran Hotel y el homenaje a la industria albceteña de la navaja, con una estatua del cuchillero. Tienen incluso un museo dedicado a este asunto en la Casa del Hortelano, un pequeño palacete que combina eclécticamente los estilos modernista y gótico en la Plaza de la Catedral.

Tiro para el hotel, me aseo y salgo a cenar, y es ahora cuando Albacete realmente se despierta. Víctor me dijo que Albacete era famoso por ser “una ciudad de interior con una vida propia del Mediterráneo”. José Ramón me contaba que Albacete está de moda como destino de despedida de solteros, así que si juntamos eso al hecho de ser también una ciudad universitaria, podríamos entender tal mezcla. Me meto en una de las recomendaciones de Víctor: el Callejón de los Gatos, en el barrio de las tapas, llegando justo antes de que entrara un grupo grande de turistas que ocupan cuatro mesas (he aprendido bien esto de llegar en el momento oportuno). Después de cenar me paseo por la Calle Concepción que, a pesar de ser domingo, rebosa animación. Me gusta esta ciudad.

Lamentablemente mi aventura en Albacete ha llegado a su final. Me vuelvo a Madrid, ya sin mi coche de alquiler, gracias al AVE, impresionantes trenes de alta velocidad, que funcionan eficientemente puntuales. Después de un comienzo lejos de la perfección, he terminado el camino de maravilla – un poco como la carrera de Iniesta desde la cantera hasta el gol en Stamford Bridge. Que me perdone la afición del Chelsea: no he podido resistir el comentario. Pero ya sabéis: el secreto del humor de calidad es…”

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