Los visitantes en el Carlos Belmonte, como en su casa (Opinión)

Por Bienvenido Picazo Ruiz

Dicen que en tiempos de tribulación, no es bueno hacer mudanza. Hagamos caso al adagio y, camino de las tórridas fechas que nos aguardan, ocupémonos de tareas casi prosaicas; puesto que cuando llegue el general invierno, estaremos enfrascados en menesteres más perentorios.

Hasta donde mi saber alcanza, no conozco ninguna escuadra futbolera -ni de ninguna otra especialidad-, que ceda al equipo visitante la deferencia sistemática, no sólo de manera excepcional, de jugar con su indumentaria titular.

Se me ocurre, y no es más que una ocurrencia que ni siquiera llega a la subcategoría de sugerencia, que el Albacete Balompié debería ser la primera institución deportiva del mundo en inaugurar tan elegante modo de proceder.

Normalmente es el anfitrión el que tiene que deshacerse en gestos para que el invitado se sienta como en su casa, pues bien, para empezar nada mejor que dejar que éste vista con sus colores titulares. O, al menos, darle la opción. De esta forma además, el local, a la sazón nuestro Alba, podría desempeñarse ante su noble y fiel afición con sus diversas galas. Convirtiendo de este modo nuestro estadio en una pasarela, al tiempo que mostramos a todos, nuestras buenas maneras. A escape sería copiado y el Alba sería citado como inventor del gesto. Estaría bien que todo el mundo viera y supiera de modo fehaciente que, en el Carlos Belmonte, el visitante es exquisitamente tratado.

Sí, ya sé, estas ocurrencias no son más que eso, ocurrencias de ocioso, pero apuesto que cualquier experto en imagen, publicidad o márquetin, no lo ve con tan malos ojos. Además, como dije más arriba, la tregua estival está para eso, para ocurrencias. Digamos que es el momento idóneo para el brainstorming, esa suerte anglosajona de torrente de pensamientos en voz alta sin ton ni son, que suelen desembocar en algo. Aunque, las más de las veces el “algo”, sea nada más que eso: una ocurrencia.

Y ya que estamos hablando de colores y uniformes, ¿por qué tenemos arrumbado el color granate, que nos lleva directamente a la melancolía del Queso Mecánico?. ¿No sería posible desempolvarlo y dejar los negros y dorados y fucsias? ¿Por qué están todos los equipos empeñados en hacer de las segundas y terceras indumentarias un ataque inmisericorde a la estética más elemental?

La estética, no está de más recordarlo, es prima carnal de la ética.

Pero de eso, de éticas y estéticas, nos ocuparemos en otro momento.

Sé el primero en comentar

Dejar un comentario