Me alegra que me haga la pregunta (Opinión)

Escrito por: 5 más el descuento

viernes, 24.01.2020

Mucho se habla de que las aguas del Júcar bajan muy revueltas, de que si somos los albacetistas unos piperos de tomo y lomo, de que sólo nos dedicamos a criticar sin darnos cuenta de que tenemos un estadio estupendo, un club estupendo, una ciudad estupenda, una gastronomía más estupenda todavía y que los árboles nos impiden ver todo ese bosque de regalías y ambrosías.

 

Yo no creo que seamos ni tan lelos ni tan estúpidos, como para pasarnos la vida tirándonos cantos a nuestros tejados.

Les confieso que a veces he sentido algo de tristeza,cuando he visto a los más aguerridos aficionados animando a los nuestros y, cómo esos ánimos sólo servían para ver perder al Alba. Tristemente el fútbol es una cosa que va de abajo arriba, quiero decir que, para que el público entre, digamos en calor, tiene que recibir señales inequívocas desde abajo. Son los jugadores los que deben provocar al personal. No entro en si son unos mimados, demasiado jóvenes, bien pagados, no, el fútbol, como la vida misma, está plagada de mercenarios, vamos donde más nos pagan y ya está. Es así, así que por esa parte, nada que alegar, pero si la gente por mucho que sienta los colores (y los sentimos), no ve la actitud adecuada, pues se dedica a otros menesteres: chequear el móvil, comer pipas, hablar con el vecino o simplemente se queda en casa. Le corresponde a los actores provocar la admiración y el interés del respetable; aplaudir por un espectáculo mediocre, o directamente malo, es simplemente un puro ejercicio de masoquismo. Una cosa es la pasión y otra la estulticia. Lo de insultar o menospreciar no va en el mismo saco, eso es cosa de maleducados y frustrados, que no son mayoría entre los nuestros, precisamente.

Los datos no invitan al optimismo y las sensaciones, sí, a vuelta con las sensaciones, mucho menos, pero no por ello dejaremos a los nuestros en la estacada, sobre todo sabiendo que aún hay tiempo para salir del pozo.

No sé si no ganamos cuál será el futuro de Luis Miguel Ramis, pero mucho me temo que la paciencia de todos, o por mejor decir, la pérdida de la paciencia, va a provocar que el enfrentamiento contra el RCD La Coruña, sea efectivamente una final. Y, como quiera, que ya hemos perdido no sé cuántas este año, mi bola de cristal me dice que lamentándolo mucho, habrá que agradecer al tarraconense los servicios prestados.

Nos enfrentamos a un histórico en apuros que está a punto de salir de la UVI, lugar al que indefectiblemente nos dirigimos. No quiero ser agorero, de hecho estoy deseando que los resultados me quiten la pesadumbre, a mí y a otros muchos, pero mucho me temo que vamos a tener que hacer, otra vez, acopio de clínex, para enjugar los mocos provocados por el frío, excusa ideal para que no se nos noten mucho los lagrimones que a buen seguro van a aparecer entre los fieles.

A pesar de la angustia, no quiero dejar de gritar: Aúpa Nuestro Alba.