Escrito por: Bienvenido Picazo
lunes, 06.04.2020
Sí amigos, aunque parezca mentira, seguimos enclaustrados por decreto. Como no tenemos datos fidedignos, suponemos que es una buena medida, pero lo que la realidad nos dicta es que estamos incubando una crisis tremebunda. Los popes que gobiernan el fútbol mundial, empiezan a considerar que, a lo peor el bichito (supongamos que chino), va a horadar los cimientos del negocio. Sin ir más lejos, entre los nuestros, clubes que son más que clubes, están pidiendo árnica, porque no era oro todo lo que relucía. Nadie mueve ficha de forma ostensible, pero muchos equipos están inmersos en grandes zozobras. Ninguna, desde luego, del tamaño de las que azotan a buena parte de nuestros compatriotas, hablo del aficionado medio, el que mantiene el cotarro. Ahora, sí, lo mantienen las televisiones y grandes patrocinadores, pero el socio de toda la vida es una pieza insustituible (hasta que pongan figurantes por ordenador en las gradas).
Decía Orwell que “en estos tiempos de impostura universal, decir la verdad constituye un acto revolucionario”, ciertamente estamos tan rodeados de mentira que nadie se atreve a poner un cascabel a ningún gato. Lo que no parece dudoso es que, hasta que todo vuelva a su ser (si es que vuelve), van a pasar unos cuantos años. Se nos están ofreciendo proyecciones de calendarios, que sin duda, son fruto de momentos de tensión y dudas; se habla de renovación de todo tipo de contratos y eso si hablamos de fútbol, si salimos a analizar otros deportes, la catarsis va a terminar con muchos damnificados.
El paradigma que hemos conocido hasta ahora está a punto de sufrir un gran cambalache, eso, creo que no admite muchas dudas y convendría ir interiorizándolo. Esta crisis va a ser como si todos los equipos hubiesen bajado de categoría, vamos a tener que aflojar todos un poco, porque no se ve la salida y la montonera de millones que hay en juego, no se va a enjugar de la noche a la mañana.
Hasta hace unas semanas pensaba que la vida era imposible sin el COI, la ATP, la FIA, la FIBA, la NBA, el VI Naciones, la FIFA, la UEFA, LaLiga, por supuesto ¡nuestro Alba! y así hasta el infinito, ahora me doy de bruces con una realidad que me causa escalofríos, porque por encima, muy por encima de todo este elenco de mafias encubiertas que acabo de citar, está nuestra libertad, y no veo suficientes garantías para conservarla. Después de tantos años de abotargamiento catódico, estamos con encefalograma plano. Tras las mentiras cotidianas que recibimos, se están cocinando cosas de gran calado. La crisis va a dejar una crisis de incalculables secuelas.
Disculpen mi tono, disculpen si me he salido completamente del guion, pero esta encerrona empieza a causar mella en mis meninges. Estar conectados con el mundo exterior, sólo a través de pantallas no me parece muy humano, pero es lo que hay, lo que tenemos y, parece ser, lo que queremos.
No, no se preocupen ni piensen que estoy gagá, bueno algo sí, pero ya desde muy pequeño, fíjense si estoy en plena forma, que ayer mi santa y yo, más mi santa que yo, hicimos magdalenas y nos salieron la mar de esponjosas y sanas y sabrosonas. Teníamos pensado regalar unas cuantas, pero no pasan bien a través ni del escáner, ni del teléfono. Y si nos vieran por la calle con la cesta en plan Caperucita, a lo peor terminaríamos delante de un juez y no, antes en casa leyendo, o haciendo otros menesteres físicos y lúdicos, que delante de un tribunal. Y encima, nos quedaríamos sin mojarlas en vino, que como todo el mundo sabe, o debería saber, son boccato di cardinale.