Escrito por: Rubén Oliva
domingo, 20.02.2022
Decía Rubén de la Barrera el pasado miércoles después de regalar un empate al Sabadell que un equipo que quiere ser campeón no podía hacer una segunda parte como la que habían hecho, y lo cierto es que este Albacete se está acostumbrando demasiado a tirar importantes tramos de sus encuentros.
Esta noche en el estadio Johan Cruyff el Alba salió con una importante caraja y en el minuto 7 ya iba por detrás en el marcador, tras el tanto de Jutglá aprovechando la endeblez defensiva en el lateral izquierdo hoy ocupado por un Emmanuel mayormente superado. Y unos minutos después tuvo que salvar Bernabé el segundo tras dejarle la defensa todo el pasillo a Elías. El Alba, salvo con alguna jugada esporádica bien hilvanada apenas había hecho acto de presencia y solo Dani González dispuso de alguna ocasión en los primeros 45 minutos.
La segunda parte el equipo dio un pasito adelante y, sobre todo, la entrada de Rubén Martínez cambió la imagen. En el 62, Fuster falló un mano a mano contra el portero y acto seguido el colegiado no quiso señalar un claro penalti sobre Kike Márquez. Pero este Alba ya era otro y en el minuto 72 se hacía justicia con el 1-1 de Rubén Martínez en una jugada ensayada en una falta. Sin prisa pero sin pausa y ante un rival desaparecido, el Alba siguió generando con mucha movilidad en sus hombres de ataque. En el 88 un claro penalti al omnipresente Rubén Martínez sí sería decretado y Kike Márquez lo ejecutaba a la perfección permitiendo la remontada manchega.
El Alba entonces se vino atrás y confió en defender los 6 minutos de descuento, cosa que fuera de casa ha demostrado no saber. Lucas de Vega, en el 95, volvía a poner las tablas (2-2) dejando nuevamente en evidencia a un Alba con notables carencias que demuestran el por qué la primera posición, hoy por hoy, es inviable.