Escrito por: 5 más el descuento
jueves, 03.02.2022
Comienza el duro mes de febrero que tendrá que lidiar el Albacete, empezando por el domingo en Linares, en el que tendrá que sobreponerse a las importantes bajas por lesión de S. Maestre y nuestro paisano Fran Álvarez, gran jugador y gran persona -al que tuve ayer la oportunidad de desearle lo mejor en su operación y recuperación a la puerta de la clínica donde va a ser operado-, que se muestra optimista en cuanto a su lesión y al rendimiento del equipo.
Y lo comienza, en efecto, en la matinal de Linares, pero es que lo terminará el sábado de Carnaval en el Carlos Belmonte ante el Villarreal B, teniendo además que enfrentarse al Cornellá –con el que perdió en al 1ª vuelta-, Sabadell –que ha mejorado con Munitis en el banquillo- y Barcelona B –que ya no va a tener jugadores en el primer equipo-, cinco partidos muy exigentes de un febrero corto pero intenso (parece que ante el Castilla puede jugar a principios de marzo) en los que el equipo tiene que adaptarse a las bajas y los recién llegados tienen que adaptarse al equipo, y tienen que adaptarse como en el chiste: “Dame paciencia, pero ya”, porque estos partidos darán bastante la medida de lo que puede alcanzar el Albacete hasta que pueda volver a jugar Fran Álvarez, esperemos que estando arriba para rematar con él la faena del ascenso.
Para empezar, De la Barrera tiene que improvisar en la sala de máquinas del equipo (parece que con Alberto y otro), en un equipo que necesita materializar alguna (mejor, algunas) de las ocasiones que tiene y tendrá, para intentar pasar los menos apuros posibles en Linarejos(tocaría victoria después de empate y derrota, pero no será nada fácil) para enderezar el rumbo después del traspiés ante el Sevilla At. y seguir en lo alto de la clasificación para afrontar con la moral alta la cuesta de este febrero en el que vamos a ser optimistas como Fran, esperando que no se cumpla el refrán de “Febrerico el corto, un día peor que otro”. No queremos más lesiones, ni subida de contagios, pero tampoco guerras ni intransigencias.
SILVIO TÉBAR HERAS