Escrito por: Bienvenido Picazo
sábado, 03.09.2022
Los equipos grandes lo son por estas cosas, cuando parece que están noqueados y perdidos, se desperezan y te dan un zarpazo. El Málaga CF, empezó con dudas y dando un serio berrinche a su parroquia y, en menos que cantó el gallo, ya se ha puesto en mitad de la tabla y con cara de “aquí estoy yo”. Los blanquiazules, por muchos motivos, deberían estar jugando en Primera y peleando por los puestos europeos, pero hace ya demasiado tiempo deambulan por las competiciones como alma en pena. Un equipo que hace no mucho, estuvo a punto de ganar una Liga de Campeones, no puede permitirse el lujo de malvivir en Segunda. Esto lo llevan por el Sur, como un estigma que no les ayuda a salir del pozo, el Málaga, como otros cinco o seis históricos, desvirtúan un poco el torneo, pero ciertamente, le dan muchísimo empaque. Es un lujo para nuestro Alba, poder competir directamente con estos monstruos.
Así es como debemos salir a La Rosaleda, a disfrutar de los estadios bellos, del glamur y de las ganas de darle lustre a nuestra ilusión, porque, sabiendo que nuestro objetivo es la supervivencia, qué lujo poder jugar en tamaños escenarios. Ya pasamos la penitencia el año pasado y, no nos quedan ningunas ganas de volver a repetir curso.
Además, este tipo de partidos, suelen estar llenos de contradicciones, porque son los locales los que están obligados a ganar, ya que para nosotros un punto, sería un trofeo de muchísimo valor, pero me temo, que ya nos han tomado la medida y los malacitanos, nos van a tratar con respeto, o sea, que el factor sorpresa, ya se nos ha caducado.
Con el mercado ya cerrado, ahora sólo queda centrarse en los céspedes y en mover a los peones que tenemos convenientemente. Rubén Albés, que si nadie lo remedia, se va a convertir en el entrenador de moda en breve, imagino que planteará el partido con las debidas precauciones, pero irá a rascar todo lo que pueda. Ha dado muestras de cautela, pero también de osadía y, en cualquier caso, ver hoy jugar a nuestro Alba, es sinónimo de diversión. Somos un equipo, necesaria y moderadamente ambicioso, aunque, como ya he dicho, en la jornada cuatro, ya no podemos contar con el comodín de recién ascendido. Esto es muy buena señal, porque quiere decir que estamos, plenamente asentados, sin embargo, aconsejo que nadie saque los pies del tiesto, porque vendrán derrotas, crisis, dudas y llanto y crujir de dientes, salvar el pellejo, no va a resultar nada fácil. Ahí es donde, la afición, tenemos que demostrar paciencia y confianza en los nuestros, cuando todo va bien, qué fácil resulta dar abrazos y parabienes. Estemos, pues, al abrigo de las euforias.
Como tampoco resultará fácil salvar la piel, a quienes se desplacen a ver in situ el choque. Desde cualquier punto de vista –incluido el económico-, es un completo dislate jugar a la hora de la siesta, todavía en plena canícula. No parece que la elección delinicio del duelo, haya sido un acierto, ¿tan calamitoso resulta que coincidan dos o tres partidos en la misma franja? ¿por qué no haber retrasado, hasta primeras horas de la noche, estos partidos de principios de temporada?
Esto no es excusa para nadie, solamente es un ruego a los mandamases que todo lo pueden, para que se acuerden de las sufridas aficiones.
Ojalá, a nuestra vuelta de la Costa del Sol, pasemos del menos siete al menos diez.