Escrito por: Bienvenido Picazo
lunes, 06.03.2023
De los últimos siete partidos jugados en casa, el Albacete Balompié, ha cosechado la friolera de seis victorias y un empate. Eso así, de entrada, no quiere decir nada más que el desequilibrio de los números de la primera fase de la temporada, ya se ha enmendado. Somos el séptimo mejor clasificado como local, pero en el resto de las comparativas, seguimos estando en los puestos de honor. El éxito del presente curso está fuera de toda duda y resulta cualquier cosa menos casual, el hecho de que los blancos estén bien soldados entre la elite de la Segunda división.
El Sporting de Gijón, nos dio el consabido susto de todas las semanas, pero desde que nos hemos puesto serios en el Belmonte, ya es otro cantar. El equipo está con tal confianza, que las meteduras de pata se corrigen con naturalidad, aunque en este punto, me gustaría dar un tirón de orejas por los despistes que el equipo acumula.
Ahora jugaremos sólo finales, pero gozosas; es momento de estirar las piernas y cantar y bailar, necesariamente debemos olvidar los sinsabores del pasado y, para ello vamos a disponer de casi tres meses. Es momento de tener los pies en el suelo y no pedirle peras al olmo, si perdemos la humildad, volveremos a coquetear con el fracaso.
Lo que me imagino que se cuece en la zona noble del Club es la calma, el sosiego y el disfrute y, por supuesto, planes de desarrollo, que pasan, naturalmente, por soñar con el ascenso a Primera. Pero siempre, desde la cautela y la sensatez.
No lo puedo aseverar categóricamente, pero tras los traspiés del pasado reciente, no creo que, a nadie con mando en plaza, le haya dado por perder la cabeza.
El hecho de haber reunido ante el Sporting, a más de doce mil personas, es señal inequívoca de que los días de vino y rosas, han vuelto a Albacete. Ciertamente la gente se moviliza más cuando el equipo está crecido, pero es que lo que estamos disfrutando, ocurre de ciento en viento, con lo que es, perfectamente comprensible, que todosqueramos ver algo insólito. Lo ideal sería darle continuidad y, necesariamente, con el éxito conseguido, ya se estarán marcando los hitos para el próximo lustro. Este subidón, no puede ser como los anteriores, este debe ser el bueno, el que nos asiente entre los elegidos; no digo que tengamos que jugar la Liga de Campeones, no, digo que es imperativo consolidar al Albacete Balompié como institución señera de Castilla la Mancha, la que debe tirar de toda la región para que no volvamos a ser flor de un día.
En marzo y con el sobresaliente asegurado, tiempo haypara seguir poniendo jalones en el venturoso camino que se adivina.
La afición se merecía seguir militando en el fútbol profesional un año más, como mínimo, como también se merece seguir soñando, con ver a arrogantes multimillonarios en nuestra ciudad y en nuestro entrañable recinto.
¡Enhorabuena a Rubén Albés y a quien nos lo trajo para nuestro uso y disfrute!