Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 30.12.2024
Tras el susto y el subidón por haber cumplido el objetivo que tuvimos que improvisar según pasaban las jornadas, llegó el verano, llegaron los remansos, los cambios, las idas y las venidas y, sin darnos cuenta nos pusimos otra vez a faenar y a vender la piel del oso. Ahora, pasado el otoño, volvemos a encontrarnos en otra Navidad con su San Silvestre correspondiente y esta vez, sí hemos llegado a la meta volante de la mitad del camino, con mejor cara que la que teníamos hace trescientas lunas, día arriba día abajo. Naturalmente, seguimos con nuestras dudasexistenciales, ya que hemos tenido algún momento esperanzador y algunos gatillazos, pero lo importante es que, a fin de cuentas, estamos mejor que otros, incluso mejor que nosotros mismos en otras lides parecidas. Los más puntillosos creen que deberíamos estar mucho más arriba, y es cierto, pero los pesimistas del grupo afirman (afirmamos), que de buena nos hemos librado, porque en varias ocasiones hemos estado a punto de trastabillar. El juego del Alba es mejor que su clasificación, pero si la pelotita no entra, no hay caso; aunque da que pensar que otros con menos la enchufan más. Pero llegados a este, otra vez, trascendental trance, quiero creer que la tregua invernal estará sirviendo para que el cuerpo técnico esté analizando todo lo ocurrido para corregir los desajustes.
Mientras la fiel infantería está dando buena cuenta de corderos, pavos y mariscos y deglutiendo polvorones, turrones y abrevando o libando según los caracteres y las ocasiones, vinos, sidras y otros licores igualmente exóticos, los de la sala de máquinas del Carlos Belmonte estarán analizando todo lo analizable, las estadísticas, los estados de forma, los lesionados ¡ay! los lesionados e intentando enmendar tantísimos disparos a los postes, corrigiendo la parábola de los tiros y los cabezazos.
El caso es que el aprobado es la nota que debe figurar en el boletín del cuatrimestre que acaba de concluir, pero ojito, porque un aprobado es algo que no permite siestas, la despensa está casi vacía, con lo que esto de vivir al día tiene el inconveniente de que cualquier mala racha, dé con nuestros huesos en el furgón de cola. Tengo para mí que las gentes del común que pueblan el estadio de la Avenida de España y los que sufren frente al televisor, no sé si están preparadas para seguir baqueteando tantas sístoles y diástoles desaforadas. Tenemos asumido que ser del Alba es poner a cien nuestras capacidades coronarias, pero, caray, a ver si nos regalan una segunda vuelta más relajada, porque hasta que no tengamos los cincuenta, aquí no va a descansar nadie.
No hay prisa por subir, lo que sí nos impacienta es la tardanza en fortalecer el proyecto, porque sólo los planes a largo plazo pueden consolidarse. Las frenéticas subidas y bajadas, sólo nos provocan eso, subidones y depresiones y así no hay manera de pensar con calma. Ahora estamos pasando por lo que debería ser un valle, para construir ¡por fin! un Albacete Balompié con garantías de mantenerse con desparpajo entre los grandes. Quedarnos una temporada más o dos o tres o las que sean en Segunda, a mi juiciono es ningún desdoro, eso sí, siempre y cuando no nos durmamos en los laureles y no nos gastemos lo que no tenemos. Si se sube, que se suba, pero no para repetir costaladas por enésima vez. Para eso, mejor seguir en Segunda con solidez, mejorando o reformando el estadio, la Ciudad Deportiva y promocionando en serio el fútbol base.
Basta con echar un vistazo a las categorías inferiores y podremos comprobar la cantidad de equipos que pululan por ellas, que no hace tanto, estaban en Primera. Mejor fijémonos en los que están en Primera o en Segunda y que hace tres décadas eran equipos de pueblo. Salvar la categoría debe seguir siendo cuestión de estado,para aprovechar el maná que pueda venir de televisiones y otras fuentes similares. Seamos avispados y llenemos la despensa sin perder el norte.
En suma, veo la botella medio llena; sé que podríamos tener diez puntos más, pero seamos sensatos, también exigentes, y no perdamos de vista el objetivo: 50 puntos, lo demás es literatura.
¡Feliz Año 2025! Y ¡Aúpa Alba!