Escrito por: Carlos Gómez
lunes, 24.03.2025
El Albacete Balompié se reencontraba ayer con tres viejos conocidos. Rubén Albés, como técnico, Dubasin y Olaetxea, como jugadores, fueron parte de la temporada 2022/23 del Albacete Balompié, en la que se jugó el Play off de ascenso a Primera División. Los tres eran ídolos en Albacete. Ahora, todos ellos en el Sporting de Gijón, se enfrentaron ayer al Albacete Balompié en un encuentro en el que los tres perdieron por momentos los papeles. La afición del Albacete lo ha comentado por redes sociales, es raro que tres figuras tan queridas en la ciudad manchegas se comportaran de tal manera, como si les motivara de más o tuvieran rabia contenida, sobre todo Dubasin y Lander; Albés perdió los papeles pero por sus «batallitas» con el arbitraje. Aunque quien les paga actualmente es el Sporting de Gijón, algunas acciones lo dejaron indiferente a nadie.
Dubasin, fuera de sí por momentos, celebró con rabia una dura entrada a Pepe Sánchez, quien estaba aún en el suelo doliéndose. El hispano-belga le recriminó al defensa del Albacete su «poca dureza» en ese duelo. Más tarde, tras fingir un primer penalti en el que el árbitro no cayó, Dubasin se encaró con su ex compañero Riki Rodríguez, empujándole con ambos brazos. Al final del encuentro, Duba volvería a fingir un penalti por un inexistente agarrón de Javi Moreno.

En cuanto a Lander Olaetxea, no paró de protestar. Tanto es así que, mientras calentaba en la banda, se metió sin sentido alguno en una pequeña trifulca. El árbitro le sacó tarjeta amarilla y entró al campo ya amonestado.
Estos comportamientos han molestado entre la afición manchega.
Terminemos con Albés. El ex técnico del Albacete y actualmente en el Real Sporting de Gijón perdió los papeles con un espectacular cabreo delante del cuarto árbitro, del juez de línea y del propio Muresan Muresan mientras éste revisaba la acción del penalti de Yáñez sobre Higinio. Más tarde, en sala de prensa, lo poco que habló o fue preguntado por el Albacete, solamente sacó buenas palabras. «Teníamos delante a un rival que no paraba de correr para meterse en el partido», señaló.