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Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 01.09.2025
El arranque de temporada del Albacete Balompié no puede describirse de otra manera: pésimo. Tres jornadas, dos derrotas y la sensación de que, además de los errores propios, factores externos están condicionando el rendimiento del equipo. En este caso, el foco de la indignación está puesto en los árbitros.
Desde el club manchego aseguran mantener un contacto constante con el CTA y su control técnico, mostrando una comunicación fluida y constante. Sin embargo, lo que más preocupa es la percepción —compartida por jugadores, cuerpo técnico y directiva— de que las decisiones concretas sobre el terreno de juego siempre han acabado en contra del Alba. Una sensación que ha ido en aumento tras los errores cometidos en Almería, frente al Racing de Santander y en el último partido en Cádiz.
La consecuencia de estas actuaciones no solo se refleja en el marcador, sino en el ánimo del vestuario y, sobre todo, en la afición. Más de 11.000 socios siguen al equipo con fidelidad, pero el malestar crece a medida que las decisiones arbitrales parecen restarles oportunidades de competir en igualdad de condiciones. La frustración se acumula y amenaza con convertirse en un debate constante durante las próximas jornadas si no hay cambios perceptibles.
El Albacete exige respuestas, no solo explicaciones. La combinación de malos resultados y polémicas arbitrales ha puesto al club en el foco mediático por razones que no deberían condicionar una competición tan igualada como la Segunda División. Ahora, el reto es doble: recomponerse en el terreno de juego y que las autoridades arbitrajeas respondan a la credibilidad que se espera en una categoría profesional.
La paciencia se agota, y el Alba necesita más que nunca que las decisiones se equilibren, porque de lo contrario, los errores no solo se quedarán en el acta, sino que podrían hipotecar el inicio de temporada de manera irreversible.