Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 01.09.2025
El inicio de temporada del Albacete Balompié está dejando varios nombres propios, y uno de ellos es Jefté. El delantero canario, fichaje de confianza de Toché para la delantera, no ha tenido un arranque fácil. Tres partidos disputados, mucho trabajo sin premio y la sensación de que la fortuna le ha dado la espalda en cada intento de estrenarse con gol.
El colmo llegó este domingo en Cádiz. Cuando parecía que por fin había roto su sequía, el VAR entró en escena para anularle un tanto de forma tan rigurosa como dolorosa. La acción, revisada por el colegiado Miguel González a instancias de la sala VOR, señaló una supuesta mano en el control previa al disparo. Una infracción que, en las imágenes televisivas, apenas se aprecia con claridad, pero que acabó invalidando lo que hubiese sido el primer gol de Jefté con la camiseta del Alba.
El gesto de incredulidad del delantero resumió a la perfección el momento que atraviesa. Lucha, se ofrece, genera espacios, pero el gol sigue sin llegar. Y en un club que arrastra dos derrotas consecutivas y acusa la falta de pegada, la paciencia siempre es más corta. No es extraño que parte de la afición manchega empiece a mirar con lupa a Jefté, consciente de que ha sido la apuesta principal para el ataque mientras el mercado apura sus últimas horas.
El canario, que llegó con el cartel de talento a desarrollar y con hambre de minutos, necesita cuanto antes un gol que lo libere y lo coloque en la senda que esperan de él cuerpo técnico y grada. La confianza de Alberto González parece intacta, pero el fútbol vive de momentos, y el de Jefté reclama un punto de inflexión inmediato.
La historia reciente del Albacete demuestra que el Carlos Belmonte siempre acaba empujando a los suyos. Jefté tiene todo el trabajo por delante y el tiempo para revertir sensaciones, pero sabe que en el fútbol los estrenos importan. Quizá el mercado traiga competencia en la delantera, pero lo que es seguro es que el Alba necesita que su apuesta ofensiva empiece a dar frutos. Y el propio Jefté necesita, más que nadie, un gol que acabe con la mala suerte y lo libere del peso de la duda.