JoGo y el problema del lateral izquierdo en el Albacete

Escrito por: 5 más el descuento

lunes, 01.09.2025

Si algo ha quedado en evidencia en este arranque de temporada es la debilidad defensiva del Albacete Balompié. Nueve goles encajados en tres partidos son un dato incontestable que retrata a un equipo frágil atrás, incapaz de sostener el nivel que exige la categoría. Pero dentro de ese panorama global hay un punto negro que preocupa especialmente: el lateral izquierdo.

Jonathan Gómez se ha convertido en el principal foco de las críticas. El jugador mexicano no está rindiendo al nivel esperado, especialmente en defensa. Superado en los duelos individuales, con dificultades para cerrar su banda y sin la contundencia necesaria en los metros finales, el lateral se ha transformado en un problema recurrente para los de Alberto González. Lo más preocupante no es solo su bajo rendimiento, sino la falta de competencia que le permita descansar o corregir errores desde el banquillo.

El Nuevo Mirandilla fue la última prueba de fuego y la herida volvió a abrirse. Con el partido camino del empate, Alberto González recurrió al canterano Dani Bernabéu, relevo natural de Gómez, para darle oxígeno al flanco izquierdo. Pero el debut del joven jugador resultó traumático: en el minuto 90, una acción por su costado desembocó en el gol del triunfo cadista. El guion más cruel para un futbolista que apenas empieza a escribir su historia en el primer equipo.

El problema del lateral izquierdo simboliza las carencias de un Albacete que, más allá de errores puntuales, transmite la sensación de ser vulnerable siempre que el rival aprieta. Sin Vallejo ni Pepe Sánchez disponibles por lesión, y con Gómez sin respuesta, Alberto González se enfrenta a un dilema que no admite demora.

El cierre del mercado de fichajes obliga a una reflexión: el Albacete necesita refuerzos atrás. El equipo no puede permitirse que una de sus bandas se convierta semana tras semana en una autopista hacia la portería de Mariño. Si algo ha demostrado este inicio de curso es que sin solidez defensiva no hay proyecto que se sostenga.