Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 01.09.2025
El Albacete Balompié cayó derrotado en el Nuevo Mirandilla en una tarde aciaga marcada por errores propios, decisiones arbitrales discutidas y la sensación de que la suerte sigue dándole la espalda al equipo. Sin embargo, en medio del infortunio deportivo emergió un protagonista incuestionable: la afición manchega.
Decenas de seguidores blancos recorrieron kilómetros para estar junto a los suyos en Cádiz, tiñendo las gradas visitantes de ilusión y esperanza. El albacetismo volvió a demostrar que su compromiso trasciende resultados y clasificaciones, que la fidelidad se mide más en viajes y gargantas desgastadas que en victorias.
Desde el primer minuto los cánticos se hicieron notar en un estadio que suele empujar con fuerza al Cádiz. Ni los fallos defensivos ni el arbitraje de Miguel González —que volvió a dejar al Albacete con la sensación de ser perjudicado— lograron apagar la voz de quienes nunca dejaron de animar. Incluso cuando el marcador y las circunstancias invitaban al silencio, los hinchas manchegos continuaron sosteniendo al equipo con una fe admirable.
El partido será recordado por el desencanto deportivo, por las polémicas y por la segunda derrota consecutiva, pero también quedará grabado como una nueva muestra de que la hinchada del Alba no abandona. En días grises, su papel se convierte en un faro que recuerda a jugadores y cuerpo técnico que no están solos, que el respaldo viaja con ellos y que el orgullo de defender estos colores permanece intacto.
El fútbol devuelve lo que quita, y si algo tiene claro el albacetismo tras la tarde en Cádiz es que, aunque la suerte y el arbitraje puedan volverse en contra, la pasión de su gente sigue siendo la mayor de las victorias.
