Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 20.10.2025
La temporada de Higinio Marín está muy lejos de lo que se esperaba en el Albacete Balompié. El delantero murciano, llamado a ser el referente ofensivo del equipo, apenas ha tenido protagonismo en este inicio de curso. Solo 26 minutos disputados en las diez primeras jornadas —el 3% del total posible— reflejan una realidad preocupante para un futbolista del que se esperaba mucho más y que, entre sanciones y lesiones, se ha convertido en uno de los grandes quebraderos de cabeza para Alberto González.
El curso empezó torcido para Higinio y no ha hecho más que complicarse. Su expulsión con roja directa en el Nuevo Mirandilla, en el minuto 90, le supuso cuatro partidos de sanción, un castigo que cortó en seco sus opciones de asentarse en el equipo. Cuando parecía listo para volver, molestias musculares le impidieron participar ante Cultural Leonesa y Ceuta, prolongando un parón que se ha hecho eterno tanto para él como para la afición.
Su regreso se produjo en Castalia, ante el Castellón, pero la mala fortuna volvió a cebarse con el delantero. Apenas unos minutos después de ingresar al campo, en el tramo final del encuentro, vio nuevamente la tarjeta roja, en una acción polémica que ha vuelto a dejar al equipo sin su principal referencia ofensiva. Un golpe duro para un jugador que todavía no ha tenido la oportunidad real de demostrar su valía en este curso.
El Albacete Balompié confió gran parte de su apuesta goleadora en Higinio tras la irregularidad de Jefté y Escriche, pero la realidad es que el murciano no ha podido responder. Su aportación es testimonial, y el equipo, que ha mejorado notablemente en defensa, sigue -más allá de Agus Medina- huérfano de gol en ataque.
En el club preocupa su situación: entre sanciones y lesiones, el delantero no termina de encontrar continuidad ni ritmo competitivo. Mientras tanto, el calendario no se detiene y el Alba necesita soluciones.
Higinio, que llegó como uno de los nombres más ilusionantes del proyecto, vive una temporada plagada de obstáculos. El reto, ahora, pasa por reencontrarse consigo mismo y devolver al Albacete la confianza que un día depositó en él. Porque sin su versión más goleadora, el Alba pierde una de sus armas más importantes.