Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 03.11.2025
El Albacete Balompié vive días de diatriba interna entre una parte de su afición y el técnico Alberto González, quien, pese a mantener al equipo en la zona media de la tabla tras doce jornadas disputadas, sigue siendo objeto de críticas por el estilo de juego y las sensaciones que transmite su equipo.
El Alba suma 16 puntos, uno más que los que acumulaba a estas alturas la pasada temporada, un dato que pone en valor la efectividad del conjunto manchego en comparación con el curso anterior. Sin embargo, el debate no se centra en la clasificación, sino en el cómo. Una parte de la grada no se identifica con el planteamiento del entrenador andaluz, más pragmático y menos vistoso que el de etapas previas, y ha hecho sentir su malestar en varios encuentros recientes.
El rumor más sonado de los últimos días apunta incluso a que Alberto estaba cesado, o casi, al descanso del partido ante el Huesca, cuando el equipo perdía 0-1 y el ambiente en el Belmonte era hostil tras una primera parte de Halloween. Pero el fútbol, una vez más, demostró su imprevisibilidad: dos goles de Antonio Puertas en diez minutos dieron la vuelta al marcador, silenciaron las críticas y frenaron, al menos por ahora, cualquier decisión drástica desde la dirección deportiva.
Sea como fuere, los números avalan al técnico. El Albacete apenas ha perdido uno de sus últimos ocho partidos, y aunque el juego no enamore, los resultados mantienen al equipo en el camino correcto. La tensión entre la grada y el banquillo, sin embargo, amenaza con convertirse en un problema si la dinámica se tuerce.
El propio Alberto González pide respeto y paciencia, mientras parte de la afición exige algo más que puntos: identidad. Una fractura latente que el técnico solo podrá cerrar con victorias… y fútbol.