La Esquina del Belmonte 2X10 “¡Albacete Balompié! ¡Maite zaitut!”

Escrito por: 5 más el descuento

domingo, 09.11.2025

Hay amores y fidelidades que no puede explicar. Está el amor de una madre; ese que es único y que todo ser humano lo siente (o debería) hacia su progenitora: esa mujer que nos dio la vida. En mi caso es un arma de Doble Filo. Posiblemente con mi madre, sea la persona con la que más discuta. La mayoría de las veces de broma; otras veces en serio, ahí es cuando uno se asusta. Pero no sabríamos que hacer el uno sin el otro. 

Luego están otros tipos de amor. Yo tengo una amiga que vive en Donosti, aunque es aficionada de Osasuna, trabaja en el “Diario Vasco”. Hoy me ha mandado un Whatsapp con una foto desde los exteriores de Ipurúa ”Hoy con vosotros”. Le tengo que decir el próximo año que amablemente y con todo el dolor de mi corazón “Que se quede en su casa”. Aunque la quiero mucho quiero evitar gafes. 

Lo cierto es que el partido no pudo comenzar mejor: apenas me había sentado ante el ordenador; cuando el Albacete había marcado el primero: saque de esquina, Javi Villar cabecea y Jefté sólo tiene que meter el pie para batir a ‘Jonmi’ Magunagoitia. Era el 0-1 en el primer minuto de partido. Jefté se transformó en Rommel; el panameño posiblemente sea el goleador más rápido de la Historia del Albacete Balompié. 

Con ese inicio, el Albacete se ha asentado muy bien en el terreno de juego. Me ha encantado la presión: sabiendo en que momento atacar en que momento dejar que el Eibar controlase el cuero. 

Los locales han abusado en los primeros compases del pelotazo. Por momentos, el Eibar me ha recordado a ese equipo lleno de obreros que desde la década de los ochenta; convirtió Ipurúa en un auténtico fortín durante diecisiete años consecutivos. Los GarmediaBixenteIgoa, Gómez de Segura, Luluaga o Arrien eran héroes que cada quince días se recorrían España en autobús con la derrota de la mochila. Sin duda alguna, aquellos viajes, forjaron salvaciones sobrenaturales. Si tienen algo de tiempo; véanse el Espanyol-Eibar de la temporada 89/90. Dos a uno para los periquitos, al descanso. En los últimos quince minutos, Luluaga y Arrien convierten dos goles para éxtasis de esos obreros que, tras cada partido, volvían a sus obligaciones hasta la semana siguiente. 

Hoy, todo eso ha cambiado. Nada queda de aquellos héroes de barro. Incluso en el partido, el destino ha sido muy cabrón. Espero que la expresión se me permita para que se entienda lo que quiero decir. En un (para mí) error de Lizoaín, pues le traba un poquito a Corpas. La “ley del ex” de la que aquí ya hemos hablado, se transformó en Javi MartónUn inciso: yo me lo hubiese quedado. Con un rol de suplente seguro que desde el banquillo aportaba buenas cifras. Y no lo digo porque hoy nos haya metido dos. Ya lo pensaba en verano. 

Poco nos dura la alegría en casa del pobre. Es obvio. Nosotros no tenemos a uno de los abogados más influyentes de Barcelona como presidente. Ni al mayor constructor de España que puede mangonear a todo el país como le dé la gana. Ni a una de las familias más ricas de España que se quedó el tercer club de España de manera ilícita. Véase “El Caso Atlético”. Yo me quedo con esto. Es más auténtico. 

Volviendo a nuestro Alba; en la segunda parte en cierto sentido, se repitió el patrón. Jefté volvió a culminar una gran jugada colectiva (Jefté, Capi y Fran Gámez me han encantado), para hacer el segundo. Me alegro por el canario. Espero que con este doblete y el tanto de Copa, se pueda quitar la presión, aunque no haya servido para sumar puntos. 

No quería hablar de la terrorífica actuación del árbitro. También el del VAR tiene lo suyo: mientras sea un ser humano el que controle los aparatitos: sucederán cosas como las que hoy hemos vivido. 

Paula y Maite me preguntarán esta semana “¿Cómo ha quedado el Alba”? Si me quedo en silencio, será un preludio a la palabra derrota”. A pesar de la distancia, los tres nos seguimos queriendo. Y hacemos porque los distintos “amores estés fuertes. Con el Alba, me pasa lo mismo. 

¡Maite zaitutneskak! ¡Maite Zaitut, Alba! 

Me despido de mi Esquina, vuestra esquina ¡Hasta la semana que viene!