PREVIA ‘Latido Fest Food’: La Copa del Rey como bálsamo o como gasolina

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miércoles, 17.12.2025

El Carlos Belmonte vuelve a abrir sus puertas este miércoles para una cita especial. El Albacete Balompié afronta los dieciseisavos de final de la Copa del Rey ante el Celta de Vigo, un partido que llega en un contexto complejo pero cargado de ilusión para una afición necesitada de buenas noticias. Para un equipo de Segunda División, la Copa es un torneo tan atractivo como secundario, aunque siempre capaz de cambiar estados de ánimo.

El conjunto manchego, dirigido por Alberto González, vuelve a jugar en casa tras el último tropiezo liguero y lo hace con la intención de ofrecer una imagen más sólida y competitiva. El Alba sabe que el Celta parte como claro favorito, pero también que el torneo del KO permite soñar, especialmente al calor del Belmonte.

No será un encuentro sencillo en lo deportivo ni en lo anímico. El Albacete llegará con bajas importantes: Pepe Sánchez, lesionado y fuera de combate para el próximo mes, e Higinio, que continúa con su proceso de recuperación. Dos ausencias que condicionan los planes del técnico, sobre todo en una defensa que atraviesa su momento más delicado.

Y es que los números son elocuentes. El Alba es actualmente el equipo más goleado de Segunda División, con 30 tantos encajados, una sangría que ha marcado el rumbo de la temporada y que obliga a buscar soluciones inmediatas. En este contexto, todo apunta a que Alberto González introducirá alguna variación en el once, con especial énfasis en reforzar la parcela defensiva y protegerse con más hombres ante un rival de Primera División.

No se descartan permutas tácticas ni un planteamiento más conservador, priorizando el orden, las ayudas y la concentración, aspectos que han faltado en los últimos compromisos. El objetivo pasa por competir, minimizar errores y evitar que el partido se rompa demasiado pronto ante un Celta con calidad, ritmo y experiencia en este tipo de escenarios.

La Copa del Rey se presenta, así, como una prueba exigente pero también como una oportunidad. Una noche para medir fuerzas, recuperar sensaciones y, sobre todo, ofrecer a la afición una versión del equipo más reconocible y comprometida. El Alba sabe que no tiene nada que perder y mucho que ganar, aunque el favoritismo, esta vez, juegue claramente en contra.