Escrito por: Rodrigo Quero
sábado, 10.01.2026
El Albacete ha cerrado la primera vuelta con 24 puntos, un registro que, con la referencia habitual de los 50 puntos como frontera de tranquilidad, obliga a mirar la segunda mitad de la temporada con urgencia. El 0-0 en Zubieta ante la Real Sociedad B deja al equipo a un paso del descenso y con la sensación de que el margen de error se ha reducido al mínimo.
Los 24 puntos al ecuador no alcanzan para respirar: la permanencia suele moverse en torno a los 50 puntos y, con esta misma dinámica, el Alba terminaría en 48, una cifra que puede quedarse corta. El ejemplo más reciente lo deja claro: la temporada pasada, equipos como el Zaragoza necesitaron superar la barrera de los 50 para no meterse en problemas hasta el final, así que el Albacete no puede conformarse con “ir sumando de uno en uno” si quiere evitar una recta final agónica.
El contexto, eso sí, no es desconocido. A estas alturas del año pasado el Albacete tenía 26 puntos, solo dos más que ahora, y aun así firmó una segunda vuelta sólida que le llevó a acabar con 58 puntos. La lectura es doble: la situación actual no es irreversible, pero exige una reacción real, sostenida y, sobre todo, con más regularidad en ambas áreas.
La segunda vuelta empieza con un mensaje evidente: hace falta mejorar la plantilla. Toché tendrá que moverse en este mercado para dar más solidez atrás y más colmillo arriba, porque con una plantilla corta y un margen de puntos tan apretado, cualquier baja o bajón de rendimiento se paga carísimo.
Para salir de la zona roja no bastará con competir: el Albacete debe empezar a ganar partidos. Eso pasa por encajar menos en los momentos clave y convertir mejor lo poco que genera, dos aspectos que han condicionado esta primera vuelta y que marcarán si el equipo puede repetir una segunda mitad como la del curso pasado o se ve arrastrado a una pelea por la permanencia hasta mayo.