La contracrónica del Valladolid 0 – 1 Albacete | A las Puertas de la gloria de Pucela

Escrito por: 5 más el descuento

domingo, 25.01.2026

El Albacete Balompié ganó en Valladolid mucho más que tres puntos. Ganó credibilidad, reafirmó una idea y confirmó que lo suyo ya no es una racha, sino una forma de competir. El 0-1 del José Zorrilla fue el triunfo de un equipo que supo mezclar corazón, buen fútbol y racionalismo, tres ingredientes que explican por qué los de Alberto Gonzálezatraviesan uno de sus mejores momentos del curso.

Con un parte de bajas que asustaba —sin Vallejo, Riki, Higinio ni Cedeño—, el Alba afrontaba el duelo con la lógica incertidumbre de quien se presenta mermado ante un rival de entidad. Pero la realidad fue bien distinta: las ausencias no se notaron. O, mejor dicho, el colectivo volvió a imponerse al individualismo.

El sistema volvió a ser clave. La defensa de cinco atrás se consolida jornada tras jornada como el ecosistema ideal para este Albacete. No es una renuncia, es una elección. Defensa por acumulación, ayudas constantes y un equipo corto que reduce espacios y castiga los errores del rival. En ese contexto, Pepe Sánchez emerge como un futbolista incombustible, líder silencioso y sostén de un entramado defensivo que permite al equipo crecer con balón y sin él.

El Valladolid tuvo más balón en algunos tramos, pero el Alba fue mejor en casi todo lo demás: más ordenado, más solidario y más coherente con lo que pedía el partido. Cuando llegó la expulsión de Iván Alejo, el guion terminó de decantarse. El Albacete no se precipitó, no confundió superioridad con ansiedad y esperó su momento.

Ese momento llegó en el minuto 85, cuando Antonio Puertas apareció para firmar el gol de la victoria y premiar la insistencia de un equipo que creyó hasta el final. Un tanto celebrado con rabia, alivio y orgullo por un grupo que sabe lo que cuesta ganar fuera de casa… y más aún en un escenario como el José Zorrilla.

Tres puntos más y una sensación que ya se instala en el entorno: la ilusión se ha disparado en Albacete. Porque este Alba compite, convence y, sobre todo, sabe quién es. Y eso, en fútbol, vale oro.