Escrito por: 5 más el descuento
miércoles, 14.01.2026
El Albacete–Real Madrid de octavos de final de la Copa del Rey ha quedado marcado por un invitado inesperado pero implacable: la niebla. Desde los primeros minutos, una densa bruma se ha instalado sobre el césped del Carlos Belmonte, dificultando gravemente la visibilidad y convirtiendo el seguimiento del encuentro en una tarea complicada tanto para los jugadores como para el público y la retransmisión televisiva.
Con apenas seis grados de temperatura, el frío y la humedad han añadido un punto más de dureza a una noche ya exigente por sí misma. Por momentos, las siluetas de los futbolistas apenas se intuían entre la niebla, especialmente en las zonas más alejadas del campo, generando una atmósfera casi irreal, más propia de una postal invernal que de un partido de Copa del Rey.
Pese a las adversas condiciones, el partido ha seguido adelante, con ambos equipos obligados a adaptarse a un escenario poco habitual, en el que el balón aparece y desaparece entre la bruma y la orientación sobre el césped se convierte en un factor clave. El Belmonte, envuelto en niebla y frío, ofrece así una imagen singular para una noche ya histórica por la visita del Real Madrid.
La Copa del Rey, fiel a su esencia, suma un nuevo capítulo a su colección de partidos inolvidables, esta vez con la niebla como protagonista silenciosa de un duelo que, más allá del marcador, quedará para el recuerdo por las extremas condiciones en las que se disputa.