Escrito por: Rodrigo Quero
domingo, 22.02.2026
El Albacete cayó por la mínima en Málaga, en una noche en la que compitió por energía y orden, pero se quedó demasiado corto con balón y pagó un gol de Joaquín Muñoz en la segunda parte. Los de Alberto González, que buscaban volver a puntuar tras dos jornadas sin victoria, se marchan de La Rosaleda con una derrota que alarga la racha a tres partidos sin ganar y deja la sensación de oportunidad perdida por la falta de colmillo en los metros finales.
El Málaga salió mandón desde el primer minuto, con la intención clara de hacer daño pronto, y el Alba respondió igualando la energía para sostener un arranque de diez minutos muy parejo. La primera llegada con verdadero peligro llegó en el 13’, en una buena acción del conjunto boquerón culminada con un cabezazo de Dotor a las manos de Lizoain. A partir de ahí, el Málaga fue ganando metros y riendas: dominó la primera mitad en posesión y empujó al Albacete a defender junto, esperando su momento al contragolpe, sin sufrir de forma excesiva pero con el balón durándole muy poco.
En el 26’ el Alba tuvo un tramo de ida y vuelta que pudo cambiar el guion: Fran Gámez probó a Alfonso Herrero, que respondió, y en la contra Joaquín Muñoz, algo escorado, se topó con Lizoain, en un intercambio que resumía el partido: el Málaga más cerca del gol, el Albacete sobreviviendo con oficio. La acción que marcó el tramo final del primer acto llegó en el 40’, cuando Lizoain firmó un paradón a remate de Izan Merino dentro del área, ya con el Albacete sufriendo más y el Málaga encontrando mejores líneas de pase.
Tras el descanso, el Alba mejoró, subió un par de marchas y pareció estirar el partido, pero el golpe llegó pronto. En el 53’, el Málaga armó una jugada con paciencia, abrió a banda y Rafita puso un centro raso que Joaquín Muñoz, con el interior, convirtió en el 1-0 dentro del área. La respuesta del Albacete fue inmediata: en el 55’ rozó el empate en una acción que terminó con remate escorado de Dani Bernabéu y Agus Medina a punto de meter la puntita para el 1-1, el mejor minuto de los manchegos en toda la noche.
El problema es que ese arreón no tuvo continuidad. Con el paso de los minutos, el Alba se fue atascando: demasiadas imprecisiones, poco ritmo y falta de ideas para sostener ataques largos, mientras el Málaga, sin necesidad de volar, gestionó la ventaja con tranquilidad. Obeng lo intentó con un remate a las manos de Alfonso Herrero y el Albacete casi encontró el empate por accidente en un centro de Aguado que tocó en Montero y estuvo cerca de envenenarse, pero no hubo más.
La Rosaleda dictó sentencia con un 1-0 y un mensaje claro para el Alba: en noches así, si no generas peligro de verdad, el partido se te escapa en cuanto el rival acierta una vez.